sábado, 10 de agosto de 2013

Capítulo 2: “Big announcements”

Harry nos miraba a todos con cara de superioridad y la curiosidad nos estaba matando. Sabía que las chicas iban a empezar a chillar de un momento a otro si no nos lo decían. Algo que nos caracterizaba es que no nos podían decir algo y dejarlo a medias. Éramos famosas por nuestra poca paciencia.
-Bueno, ¿lo soltáis o qué? No tenemos todo el día.- dijo Eleanor.
Harry y Taylor se miraron, sonrieron y se abrazaron cómplices mientras hacían que nuestra paciencia disminuyera a cada segundo. Y después de un minuto y medio de “Díselo tú. No tú” Taylor nos miró y lo dijo:
-Hemos decidido hacer público que nunca hemos roto de verdad, y además… NOS VAMOS A VIVIR JUNTOS.
Llegados a este punto ya estábamos todos chillando y abrazándolos. Llevábamos esperando ese momento desde hacía meses. Entre todos habíamos hecho correr los rumores de la supuesta pelea en las islas del Caribe. La realidad era que Taylor se había hartado de que la insultaran por el simple hecho de estar saliendo con Harry. Así que antes de irse de viaje habían estado hablando de hacer ver a los fans y la prensa que habían roto. Además de eso, habían surgido rumores del supuesto romance de Harry con Cara Delevigne y Jennifer Lawrence, cosa que había ayudado a mantener el secreto. Yo no podía estar más feliz por ellos. Era de  las pocas personas a las que Taylor acudía las noches de frío invierno de Nashville a desahogarse. Estaba harta de verla llorar. Y esperaba que esta vez Harry la apoyara.
Taylor estaba sentada en la cocina hablando por teléfono cuando entré. Los demás habían vuelto a desperdigarse por la casa y ella estaba diciéndole a su madre lo que iba a hacer. Era gracioso porque parecía una niña pequeña a la que acaban de decirle que puede quedarse para siempre en Disneylandia. Yo adoraba a esa pequeña rubita. Lo irónico era que yo apenas tenía dieciséis años, ella estaba a punto de cumplir veinticuatro y había veces en las que cambiábamos de papeles y era yo quien la consolaba frente a una enorme tarrina de helado de chocolate.
-Vale mamá, hablamos luego. Yo también te quiero. Adiós.
-¿Cómo se lo ha tomado?
-¡Dios Grace! Que susto. Bueno, como me imaginaba. Ha dicho que si me hace feliz ella estará de acuerdo, pero que me lo piense bien.
-Estoy totalmente de acuerdo con ella Tay.
Le di un abrazo y subí a mi habitación. Nada más entrar vi el vestido de la noche anterior hecho una bola negra y húmeda en el centro de la habitación. Suspiré y lo cogí para llevarlo al lunes siguiente a la tintorería. Seguí recogiendo mi habitación y cuando acabé me tumbé en la cama cogiendo el libro que había dejado el día anterior. Inferno.
Estaba tan absorta leyendo que no oí los pasos en la escalera. Me solía pasar eso cada vez que leía. Incluso había fotos mías leyendo totalmente concentrada. Había una que me encantaba y era la favorita de Liam y estaba colgada en el corcho de su habitación. La foto me la había sacado Perrie a escondidas una noche de enero. En la foto salía yo en la cama de Liam y él en el suelo haciendo una twitcam. Estaba leyendo Inferno y me mordía el labio. También tenía el ceño fruncido. Era una cara bastante graciosa.
Una voz grave me sacó de mi ensoñación y pegué un brinco a la vez que se me saltaban las lagrimillas:
-¿Cómo está mi chica sureña?
-¡PAPÁ!
Lo que una persona normal vería en aquel momento al entrar a la habitación sería a una chica de dieciséis años abrazada a Tim McGraw. Los que nos conocen verían a Grace abrazando a su padre, un padre al que hacía meses que no veía. Maldito tour. Me encantaba la música de mi padre y estaba enamorada de sus conciertos pero era duro pasar tantos meses separados.  Le estreché un poco más entre mis brazos y le miré a los ojos. Adoraba a ese hombre. Normalmente, las chicas solían estar más unidas a sus madres pero no era mi caso. Mi padre era la persona que más quería en el mundo.
Papá sonrió, pasó un brazo por mis hombros y empezó a dar vueltas alrededor de mi habitación, observando el desastre de la noche anterior. Rió por lo bajo al ver mi vestido (o lo que quedaba de él) y observó a pared donde había colgado todas las fotos. Me abrazó un poco más fuerte cuando reparó todas las fotos que había sacado de Twitter de su tour.
-¿Y qué haces en Londres? Creía que estabas en Chicago.
-Me han dado un descanso y pensé que podría disponer de guías inglesas unos días.
No podía ser más feliz. Le abracé y me dio un beso en la frente. Fuimos al piso de abajo y nos llegó un olor al que mi nariz ya se había habituado: Pedidos Horan. “Oh, es sábado” recordé. Todos los sábados sin excepción Niall iba a Nando’s y traía comida para todos. No sabíamos como conseguía llegar al restaurante y volver de forma que no nos enterásemos, el caso era que lo conseguía. Cuando llegué abajo me sorprendió ver un pedido para mi padre, ya que él había llegado por sorpresa, pero era tan feliz que no dije nada. Cogí mi hamburguesa y me dirigí al final a hacer zapping. Papá se sentó a mi lado y pusimos un programa sobre los sucesos “paranormales” que ocurrían en las sombrías callejuelas de Londres. Nos gustaba mucho ver este tipo de cosas porque nos encantaba burlarnos durante horas de lo que podía llegar a creerse la gente.
Oímos pasos que se acercaban y por la puerta aparecieron casi todos los que vivían en casa para darnos las buenas noches antes de salir. Esa noche sólo nos quedaríamos Tom, Julia, Liam, papá y yo. Todos nos dieron las buenas noches y se fueron. Yo me acomodé en el sofá y Liam se sentó en el suelo a mi lado tras darle un abrazo a mi padre. Creo que Liam era de los mejores que le caía. Y no pienso negar que eso me encantaba.
No me di cuenta de que me había quedado dormida hasta que me noté volar escaleras arriba. Notaba unos brazos fuertes pero cómodos que me llevaban a mi habitación y me revolví evidenciando que estaba despierta. Recordé en ese momento que mi padre estaba en casa y sonreí. También pude sentir su sonrisa aunque tenía los ojos cerrados.
-¿Papá?
-No, Tim hace un rato que se fue a dormir.- dijo una voz conocida.
Fruncí el ceño y abrí los ojos. Liam me devolvía la mirada mientras subía las escaleras. Apenas podía creérmelo hasta que recordé el poco tiempo que hacía de su ruptura con Danielle. De mala gana forcejeé para bajarme pero él no me soltó hasta que llegamos a la puerta de mi habitación.
-Normalmente a las chicas suele gustarles que las lleven en brazos.- dijo arqueando una ceja.
-Ya sabes que no soy una chica normal.- le respondí con una sonrisa sarcástica en la cara. Papá estaba en casa y no me hacía especial ilusión coquetear con Liam estando él en la puerta de enfrente. Le di un abrazo e hice amago de entrar a mi habitación pero él me agarró del brazo y me obligó a darme la vuelta. En ese momento mi cabeza quedaba justo debajo de la suya y mi sangre empezó a bombear más deprisa y con más fuerza.
-Tu padre dice que no te levantes muy tarde. Nos ha invitado a un picnic en Hyde Park mañana. Ah y dice que le encanta tu camiseta de Las Vegas.
-Papá nunca me ha visto con esa camiseta.- le respondí esforzándome por mirar el cuello de su camiseta.
-Digamos que tu padre y yo tenemos gustos similares. Buenas noches Grace.
Lo observé mientras se metía en su habitación con una sonrisa de suficiencia en la cara. Puse los ojos en blanco y me metí en la cama. Mientras me quedaba dormida intentaba repasar uno a uno todos los acontecimientos del día. Me dormí con la sonrisa de Liam grabada a fuego en mi cerebro.
Me desperté con la voz de papá diciéndome que me diese prisa o no llegaríamos nunca. Me levanté y me preparé y en menos de media hora estaba lista y saliendo por la puerta. Cuando llegamos al parque no nos sorprendió que saliesen fans de debajo de las piedras a hacerse fotos con Niall, Harry, Liam e incluso con mi padre. Así que mientras ellos terminaban nosotras extendimos la manta y empezamos a sacar la comida. Cuando los chicos acabaron se sentaron a nuestro alrededor y empezaron a comer con nosotras. Llevábamos un rato riéndonos cuando papá pidió silencio:
-Chicos, tengo que contaros algo. Veréis, ya sé que llegué ayer, pero tengo que coger un avión esta noche. Lo siento Grace, cariño. También te he echado muchísimo de menos, pero ya sabes cómo va esto.
Sentí como el color se iba de mi cara. En ese momento me dio un frío que conocía muy a mi pesar demasiado bien. Noté unos brazos abrazándome y sabía que eran Taylor y Nai, pero ellas también sabían que eso no iba a calmarme. Miré con lágrimas en los ojos a papá y me levanté para abrazarle. Sabía que iba a ser mi último abrazo en muchos meses. Esa misma tarde le acompañamos al aeropuerto. No tuvimos casi tiempo de despedirnos, porque como siempre James, su piloto privado era muy borde. Le di un abrazo a papá y volvimos a casa.
Cuando entramos por la puerta vimos una escena que hacía semanas que no veíamos. Danielle estaba en la cocina con Loki en brazos mientras lo abrazaba. Louis y Eleanor estaban detrás de ella con evidente cara de disculpa. Todos miramos a Liam que obviamente se había puesto palidísimo. Si la escena no hubiese sido tan seria, lo más probable es que Louis hubiese hecho algún chiste llamándole Voldemort. Pero la situación no estaba para risas.
Danielle nos pidió que saliésemos todos y subimos al piso de arriba. Nos metimos en la habitación de Ed y Niall, porque era la desde la que más se oía lo que pasaba abajo. Estuvimos oyendo gritos durante una media hora y después un portazo. Nos miramos todos y bajamos a ver qué pasaba. Y la escena no era agradable.
-Danielle se ha llevado a Loki.- nos anunció un Liam lloroso y con la cara entre las manos.
En aquel momento se activó algo en mi cerebro. No podía ver a Liam así. Di un paso adelante y él levantó la vista. Me miró y entonces lo supe: necesitaba un abrazo. De esos que te dan tus amigos cuando todo tu mundo está en llamas y ellos son la única cantimplora de agua que te queda.
Estuvimos abrazados todos, como una gran familia durante lo que me parecieron horas, pero no me importó. Sabía que Liam lo necesitaba. Después de un rato dijo que tenía que irse a su habitación. Había sido un día demasiado largo y todos necesitábamos dormir. Había sido un fin de semana muy extraño. Primero la macrofiesta del viernes. Después la llegada de mi padre para solo quedarse un día. Y ahora esto. Danielle quería a Loki. Y de momento lo estaba consiguiendo.
-¿Grace? ¿Puedes subir un momento? Tengo que contarte algo.- la voz de Liam me llegó amortiguada.  Supuse que era por estar llorando. Subí y me lo encontré sentado en la cama mirando al suelo. No estaba llorando. Ya no. Pero sus ojos rojos le delataban. Entré y me senté al lado suyo y le toqué el hombro para hacerle saber que estaba allí. Él me cogió la mano y me miró. Estaba aguantándose las ganas de llorar.

-Lo de esta tarde no estaba previsto, y pensaba pedirte esto desde que me lo dijeron, pero… Mañana tengo una revisión del riñón. Y quiero que vengas conmigo.

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