Estaba sola en casa. Harry, Louis, Liam, Niall, Ed
y Zayn estaban grabando. Tom estaba entrenando. Taylor se había llevado a
Julia, Noe y Nai a Liverpool unos días y Perrie había ido a visitar a Eleanor a
Manchester. En resumen, estaba sola. Demasiado sola para soportarlo.
Me había levantado bastante tarde, con el lado de
Liam de la cama frío. Bajé a la silenciosa cocina a desayunar y me encontré una
nota en la nevera.
“Hola
hermanita. Hola peque. Hola enana. Hola primogénita mía. Hola mi amor. Recuerda
que volveremos a eso de las ocho esta noche. No te cargues la casa. En el
descanso te llamaremos, lo prometemos. Te queremos Grace. Harry, Niall, Zayn,
Louis y Liam.”
Sonreí. Sólo a Louis se le ocurriría llamarme
“primogénita mía”. Puse la radio y me preparé el desayuno. Hablaban de One
Direction, cómo no. Pero no era sobre su música o sus fans. Era sobre… ¿Sobre
mí?
-Visto lo visto el reemplazo de Danielle Peazer por
esta preciosa morena no ha sido bienvenido por al menos una gran parte de las
directioners. Fuentes fiables nos han confirmado que se trata de Gracie
Katherine McGraw, Grace para los amigos, la hija del famoso cantante de country
Tim McGraw y Faith Hill. Twitter en su totalidad se ha puesto en pie y ha
cogido sus armas para atacar o bien defender unas fotos de la pareja, que ellas
mismas han denominado Griam, dando un romántico paseo por Hyde Park acompañados
de los también famosos Taylor Swift y Harry Styles. En este momento las fans se
dividen en pequeños grupos que apoyan a Grace y un gran grupo que la detesta.
La pregunta que todos nos hacemos hoy es: ¿cómo se habrá tomado esta situación
el suegro? ¿Le hará gracia que adolescentes deseen la muerte a su hija?
Abrí los ojos como platos y tiré la radio contra la
pared. Mi puntería no ha sido nunca muy buena, así que lo que hice fue cargarme
el cristal de la puerta del jardín. “Zayn me va a matar” pensé con fastidio.
Opté por alejarme de la cocina y me senté en el sofá con el portátil mientras
abría Twitter. ¿Qué era esto?
“¿Quién te crees para quitarnos a Liam?”
“Nunca serás Danielle”
“Tienes la fama de tu padre, deja a Liam tranquilo”
“¿Por qué no nos haces un favor a todas y te
suicidas?”
“No mereces vivir”
“Si te pillo por la calle no sales viva, asquerosa
zorra”
Podía sentir el cuello de mi camiseta empapándose
pero no me importaba. ¿Cómo podían decir eso? ¿Tenían idea de todas las noches
que Liam había pasado llorando en mi habitación por Danielle? ¿Todas esas veces
que quería dejarlo todo y volver a su casa, con su familia? Todas las veces que
llegaba destrozado a casa porque había discutido con Danielle. Todas esas
veces… pero a ellas no les importaba. Antes de que pudiese darme cuenta, mis
pies habían subido solos hasta el baño.
Me miré al espejo. Tenía un aspecto deplorable.
Podía entender que no fuese suficiente para Liam Payne y sus fans. Pero, ¿lo
era para Liam? Mis dedos se movían solos desmontando la cuchilla de afeitar.
Zayn lo hacía constantemente como método de relajación y me había enseñado. Ya
sabía hacerlo sin cortarme. Pero ese día era diferente. Ese día quería acabar
con todo. Una vez estuvo desmontada volví mi muñeca y la apreté para hacerme
ver las venas más superficiales. Un trece casi borrado sobre la piel las
decoraba. Apoyé la cuchilla y la deslicé suavemente justo debajo del trece.
Primero salió una fina línea de sangre para segundos después salir fluidamente.
Dolía. Volví a la cocina y pillé la primera botella que vi. Vodka. Serviría.
Quité la tapa con habilidad y bebí tantos tragos como fueron suficientes para
que el dolor de la muñeca fuera un ligero cosquilleo. La sangre llevaba
goteando un rato, pero no me importaba. Quería desaparecer, pero también que
esas niñatas se sintiesen culpables.
Volví al sofá, di otro trago y volví a deslizar la
cuchilla sobre la muñeca. Más sangre. Ésta empezaba a empapar lentamente el
sofá. Volví a leer todos y cada uno de los tweets mientras hacía el tercer y
último corte dejando caer la cuchilla. Tenía frío, pero seguí bebiendo. No
tengo idea de en qué momento me quedé dormida. Pero sé que lo último que vi fue
lo mismo que aquella vez en el incendio. A Liam.
Narra Liam
Grace no había contestado al teléfono en toda la
mañana. Estaba realmente preocupado pero teníamos que trabajar. Al menos, el
camino de vuelta a casa fue rápido.
-Liam, relájate. ¿Qué va a haber pasado? Se habrá
dormido. Sabes lo vaga que es.- no hacía más que repetir Zayn.
Cuando llegamos a casa todo estaba oscuro y en
silencio. Nos extrañamos pero entramos igualmente. Había manchas rojas de lo que
parecía salsa de tomate en la escalera, y una luz espectral venía del salón.
-Niall tío, te he dicho que no pringues todo de
ketchup, que luego no hay quien lo limpie.- dije con fastidio.
-¡Si yo no he sido!
-¿Y entonces? Bueno, no importa. ¡Hermanita! ¡Grace!
¿Dónde estás?- llamó Harry. No contestó nadie. Llamamos durante al menos dos
minutos y nadie contestaba. La estúpida luz misteriosa venía del salón así que
decidimos ir a ver qué pasaba. Grace estaba sentada recta en el sofá mirando el
ordenador.
-Grace.- susurró Niall.
Ella se giró y todos ahogamos un grito. Su cara
evidenciaba la mayor resaca de su vida. Estaba pálida como un cadáver y rastros
de lágrimas que seguían cayendo la surcaban. Levantó una mano para apartarse el
pelo de la cara y vimos su mano llena de sangre. Un chip se activó en todos
nuestros cerebros y corrimos a por ella.
Mi clavícula chocó violentamente con su cadera y su
cabeza cayó con fuerza sobre mi hombro mientras Grace lloraba. Estaba
congelada. El olor del vodka derramado, el vómito y la sangre entraba a
raudales a mi nariz. Después de unos segundos ella se volvió a erguir y a
intentar apartarme. Miró fijamente al ordenador y buscó a tientas algo en el
sofá. Todos miramos a nuestro alrededor intentando entender que pasaba. Zayn
tenía una pequeña cuchilla en la mano y Harry había cogido la botella de vodka.
Miramos hacia el ordenador y visualizamos lo que había estado leyendo. Solo
entonces lo entendimos.
-APAGAD EL ORDENADOR IDIOTAS. LLEVAOS ESO DE AQUÍ.
LIAM LLÉVALA ARRIBA- gritó Louis. Cogí a Grace mientras ella gemía y lloraba.
Subí a la velocidad de la luz y la acosté en la cama mientras iba al baño a por
unas vendas.
-¡Grace, hazme el favor de estarte quieta!
-¡Déjame! ¡Déjame acabar!
-¡¿Es coña?! ¡¿Por qué lo has hecho?! ¡¿En qué
pensabas?!
-Pensaba en que si desaparecía tus fans volverían a
estar bien contigo y con los chicos. Mis padres tendrían un problema menos…
-Ajá, y aparte de todas esas sandeces, ¿pensaste en
mí?
-Te he dicho que sí.
-No, no como Liam Payne. Sino como Liam.
-Liam, yo…
-Lo sé cariño. Olvídalo. Pero ni se te ocurra
volver a intentarlo.
-De acuerdo.
-Promételo.
-Te lo prometo.
Una vez se durmió bajé a ayudar a los chicos a
limpiar la sangre, el vodka y el vómito. No podía creer lo que había hecho.
Pero al fin y al cabo, era comprensible. Solo era una chica de diecisiete años
a la que millones de personas deseaban la muerte.
-¿Cómo está?- preguntó Harry.
-Dormida.
-¿Ha sido por lo de Twitter?- inquirió Zayn.
-Sí.
-Pues no me da la gana. Es increíble tener fans,
pero esta vez han ido demasiado lejos. Han hecho que mi niña casi se suicide.
-No eres su padre Louis.
-No el biológico. Liam, la quiero como si fuese mi
hija.
-Y es mi hermanita, así que yo también soy tu hijo.
-Cállate Harry.
-¿Vamos a avisar a los demás?
-Elemental mi querido Horan. Pero eso mañana.
Limpiemos que aquí apesta.- dijo Louis tajante. Le miré y sonreí. Teniéndoles a
él y a Tim de suegros, sería feliz.