Narra
Zayn
El saco de boxeo se balanceaba delante de mis
narices mientras seguía aporreándole. Uno, dos, tres golpes seguidos casi sin
pestañear. Recogí los brazos y respiré hondo. Volví a aporrear durante un buen
rato el saco sin respirar casi. La música inundaba mis oídos y estaba seguro
que los de los vecinos también. Sonreí. No deberían comprarse casas al lado de
los gimnasios de los famosos. Era cierto que esa noche solo estábamos Perrie y
yo, pero ¿Acaso importaba? Volví a golpear el saco y esta vez alterné con un
par de patadas. La música bajó de volumen y eché la cabeza hacia atrás
suspirando. Dejé caer los brazos con resignación y miré hacia la puerta. Perrie
tenía el mando en la mano y había bajado la música. Sonreía.
-¿Has terminado? Quiero irme a casa.
-¿Qué hora es?
-Las nueve y media
-¡¿Ya es tan tarde?!
-Eh, que yo acabo de mirar el reloj. Anda date
una ducha y nos pasamos por algún McDonald’s de camino.
Cogí mi bolsa y me dirigí a los vestuarios
dándole un beso en la frente de paso. Abrí el grifo y dejé que el agua caliente
me golpease en el pecho mientras alargaba la mano hacia el champú. La música
volvió a subir de volumen y tarareé aunque no me sabía muy bien la letra. No me
di cuenta de que estaba encharcando el baño hasta que oí unos chapoteos fuera.
Alcé una ceja y grité para hacerme oír por encima de la música.
-¿Perrie?
-Sí, Zayn. ¿Quién si no? ¿Te falta mucho?
-Puedes entrar y comprobarlo.
-Lo haría, pero ya me he duchado y te conozco.
Venga, que tengo hambre.
-Aquí dentro también hay comida.
-Eres muy romántico cariño.- la oí decir en tono
sarcástico. Seguro que estaba arqueando las cejas.- pero esta noche prefiero
hamburguesa antes que salchicha.
Eso había sido un golpe bajo. Y eso que ella
practicaba esgrima con Grace y Julia, no boxeo. Cerré el grifo y me sequé lo
más rápido posible. Apagué las luces del gimnasio y rodeé a Perrie con un
brazo. Habíamos dejado el coche relativamente cerca así que habría que correr
poco. Miramos alrededor y no vimos ningún papparazzi o ninguna fan loca
esperando. Ella uso el cronómetro y contamos hasta tres. Cerramos las puertas
con un golpe seco y paramos el cronómetro mientras yo arrancaba.
-¿Cuánto hemos hecho?- inquirí.
-Treinta segundos en línea recta. Nos hemos
superado cielo.- dijo mientras la chocábamos. Era común vernos así. Incluso
había veces en las que pasábamos días sin hablarnos por alguna estúpida
competición. A veces Tom nos preguntaba que qué demonios estábamos pensando
cuando hacíamos eso. Pero éramos así, competitivos. Las pitas de los coches que
habían quedado en el atasco inundaban el aire y casi no oigo a Perrie
llamándome.
-Zayn. Zayn. Zayn. ¡ZAYN! ¡QUE TE ESTOY HABLANDO!
-Perdona, perdona. ¿Qué pasa?
-Has hablado con tu tía.
-No.
-¿Ah no? ¿Y cómo piensas invitarla a la boda?
-Tengo cosas más importantes en mente.
-¿Qué nuestra boda?- su voz sonaba horrorizada.
Sonreí con malicia y la miré a los ojos.
-Que la boda no, que mi tía.
-Oh, te odio.
-Pero te vas a casar conmigo.
-Todavía no he firmado nada.
-Perrie, no te enfades. Llamaré a mi tía mañana.
Lo prometo.- la abracé como pude y volví a arrancar. El atasco había terminado
por fin. Me desvié por un callejón y pase por un McAuto a comprar algo de
cenar. Mientras pedía sentí una mano en mi muslo realizando suaves caricias
haciéndome tener que aguantar las descargas eléctricas que recorrían mi cuerpo.
Cogí el pedido y seguí conduciendo a casa mientras envolvía la mano de Perrie
con la mía. entrelacé sus dedos con los míos y pude sentir como sonreía.
Narra Perrie
Era feliz. Había costado, pero al fin podía
afirmarlo con total convicción. Era feliz. Iba a casarme con el hombre de mi
vida, vivía, al menos por el momento, con algunos de mis mejores amigos. No
importaba todo lo que dijesen de mí en las redes sociales. Yo era feliz. Y
estaba dispuesta a restregárselo a quien fuese necesario. Zayn aparcó el coche
en la puerta de casa y se apeó mientras yo cogía la comida y le seguía a
nuestra habitación. El lanzó nuestros bolsos al suelo y yo dejé las bolsas en
el tocador. Me puse el pijama y cogí una de las hamburguesas mientras Zayn
ponía una película en el DVD. Insidious. Le miré alzando una ceja y él sonrió
con malicia.
-Esto es mi venganza por lo del gimnasio.
-¡Oh vamos! Sabes que odio las películas de
miedo.
-Lo siento mi amor.
-Aaah te odio Zayn Malik.
-¿Debo recordarte que vas a casarte conmigo,
Perrie Edwards?
-Eres insufrible.- dije mientras le besaba. Él
sonrió contra mi boca y aceptó mi beso mientras me sentaba a horcajadas sobre
sus caderas.
-¿Cuándo vamos a decírselo a los chicos?-
pregunté entre beso y beso.
-Cuando os oigan por detrás de la puerta.- dijo
la voz seca de Julia.
-¿OS VAIS A CASAR Y NO ME HABÍAIS DICHO NADA?-
gritó Noe.
-Bueno, bueno relajaos, que por no saberlo no lo
sabe ni siquiera la tía de Zayn. Mi voz quedó ahogada por los chillidos de las
locas de mis amigas. Empezaron a abrazarme mientras los chicos daban palmadas
en la espalda de Zayn. Miré a todos lados mientras me quitaba pechos de la
caray curiosamente, no vi a Grace por ningún lado.
-Bueno, relajémonos, que…- empezó Liam
-¡¡QUE HA NEVADO. SE HA ADELANTADO LA PRIMERA
NEVADA DEL AÑO!!- gritó Grace mientras entraba pegando saltos.
-Que mañana por la mañana subiremos a Bodmin
Moor.- terminó. Sabía que lo hacía por Grace, ella adoraba subir a la nieve. El
año pasado habíamos hecho lo mismo, con la diferencia de que Danielle ocupaba
el puesto que mañana ocuparía Grace en la caravana de Liam. Pasaríamos dos
noches en medio del bosque en nuestras primeras vacaciones de invierno.
Una vez de fueron todos de la habitación apagamos
la televisión y nos acurrucamos el uno junto al otro. Como siempre, Zayn dormía
sin camiseta así que me dediqué a describir grandes círculos en su abdomen
mientras él me acariciaba el pelo. Era casi imposible pensar que dentro de un
tiempo estaríamos en una cama similar, con la diferencia de estar casados. Casi
imposible de creer.
Zayn tiró suavemente de mi pelo y yo levanté la
cabeza para ver qué pasaba. Apenas abrí la boca para preguntar sus labios se
posaron en los míos. Sonreí y le devolví el beso entrelazando de cualquier
manera mis manos alrededor de su cuello acercándolo más a mi cuerpo. Él rodeó
mi cadera con una mano y levantó lentamente mi camiseta poniendo toda mi piel
de gallina. Me estremecí y él lo notó. Soltó un gemido gutural y aumentó la
intensidad del beso. Se movió rápidamente y quedó encima de mí sin romper en
ningún momento el beso. La temperatura había aumentado en al menos doscientos
grados y tanto mi camiseta como sus pantalones de pijama nos molestaban. Nos
los arrancamos mutuamente y Zayn cayó con casi todo su peso sobre mí. La cama
dio un golpe seco contra la pared y nos quedamos durante varios segundos en
tensión. Oímos unos suaves golpes en la puerta y la cabeza de Tom apareció.
-Chicos, con una cama rota tenemos. Dormid, que
mañana saldremos de madrugada.- dijo burlonamente.
-Tom, no seas corta rollos.
-No lo soy. Solo os digo que no pienso cambiar
otra cama. Me voy que Julia se mosquea.
-Buenas noches sirenita Daley.
-Buenas noches Malik.
A la mañana siguiente nos despertó el agradable
sonido de unas cacerolas. Louis, Harry y Grace. Solo podía ser idea suya. Nos
preparamos como pudimos y bajamos con las mochilas a la cocina. Nos tomamos una
taza de café y subimos a la caravana que compartiríamos con Louis, Eleanor y Ed.
Llegamos al claro de siempre y casi podíamos
sentir a Grace abriendo los ojos como platos y con la ilusión de una niña de
cinco años reflejada en su cara. Adoraba a esa niña. Aunque ya no era una niña.
Poco a poco el sol se iba alzando y la nieve se iba tiñendo de diferentes
colores. Gris, rojo, naranja, y finalmente blanco. Un blanco brillante solo
roto por la silueta de Grace avanzando envuelta en un anorak y parándose en el
centro del semicírculo que habíamos formado con las caravanas.
-¿Ves el amanecer? Piensa que ahora que los demás
lo saben es el primero que vemos estando prometidos.- susurró Zayn en mi oído.
No hay comentarios:
Publicar un comentario