jueves, 31 de octubre de 2013

Capítulo 16: Velocidad.

Narra Zayn
El saco de boxeo se balanceaba delante de mis narices mientras seguía aporreándole. Uno, dos, tres golpes seguidos casi sin pestañear. Recogí los brazos y respiré hondo. Volví a aporrear durante un buen rato el saco sin respirar casi. La música inundaba mis oídos y estaba seguro que los de los vecinos también. Sonreí. No deberían comprarse casas al lado de los gimnasios de los famosos. Era cierto que esa noche solo estábamos Perrie y yo, pero ¿Acaso importaba? Volví a golpear el saco y esta vez alterné con un par de patadas. La música bajó de volumen y eché la cabeza hacia atrás suspirando. Dejé caer los brazos con resignación y miré hacia la puerta. Perrie tenía el mando en la mano y había bajado la música. Sonreía.
-¿Has terminado? Quiero irme a casa.
-¿Qué hora es?
-Las nueve y media
-¡¿Ya es tan tarde?!
-Eh, que yo acabo de mirar el reloj. Anda date una ducha y nos pasamos por algún McDonald’s de camino.
Cogí mi bolsa y me dirigí a los vestuarios dándole un beso en la frente de paso. Abrí el grifo y dejé que el agua caliente me golpease en el pecho mientras alargaba la mano hacia el champú. La música volvió a subir de volumen y tarareé aunque no me sabía muy bien la letra. No me di cuenta de que estaba encharcando el baño hasta que oí unos chapoteos fuera. Alcé una ceja y grité para hacerme oír por encima de la música.
-¿Perrie?
-Sí, Zayn. ¿Quién si no? ¿Te falta mucho?
-Puedes entrar y comprobarlo.
-Lo haría, pero ya me he duchado y te conozco. Venga, que tengo hambre.
-Aquí dentro también hay comida.
-Eres muy romántico cariño.- la oí decir en tono sarcástico. Seguro que estaba arqueando las cejas.- pero esta noche prefiero hamburguesa antes que salchicha.
Eso había sido un golpe bajo. Y eso que ella practicaba esgrima con Grace y Julia, no boxeo. Cerré el grifo y me sequé lo más rápido posible. Apagué las luces del gimnasio y rodeé a Perrie con un brazo. Habíamos dejado el coche relativamente cerca así que habría que correr poco. Miramos alrededor y no vimos ningún papparazzi o ninguna fan loca esperando. Ella uso el cronómetro y contamos hasta tres. Cerramos las puertas con un golpe seco y paramos el cronómetro mientras yo arrancaba.
-¿Cuánto hemos hecho?- inquirí.
-Treinta segundos en línea recta. Nos hemos superado cielo.- dijo mientras la chocábamos. Era común vernos así. Incluso había veces en las que pasábamos días sin hablarnos por alguna estúpida competición. A veces Tom nos preguntaba que qué demonios estábamos pensando cuando hacíamos eso. Pero éramos así, competitivos. Las pitas de los coches que habían quedado en el atasco inundaban el aire y casi no oigo a Perrie llamándome.
-Zayn. Zayn. Zayn. ¡ZAYN! ¡QUE TE ESTOY HABLANDO!
-Perdona, perdona. ¿Qué pasa?
-Has hablado con tu tía.
-No.
-¿Ah no? ¿Y cómo piensas invitarla a la boda?
-Tengo cosas más importantes en mente.
-¿Qué nuestra boda?- su voz sonaba horrorizada. Sonreí con malicia y la miré a los ojos.
-Que la boda no, que mi tía.
-Oh, te odio.
-Pero te vas a casar conmigo.
-Todavía no he firmado nada.
-Perrie, no te enfades. Llamaré a mi tía mañana. Lo prometo.- la abracé como pude y volví a arrancar. El atasco había terminado por fin. Me desvié por un callejón y pase por un McAuto a comprar algo de cenar. Mientras pedía sentí una mano en mi muslo realizando suaves caricias haciéndome tener que aguantar las descargas eléctricas que recorrían mi cuerpo. Cogí el pedido y seguí conduciendo a casa mientras envolvía la mano de Perrie con la mía. entrelacé sus dedos con los míos y pude sentir como sonreía.
Narra Perrie
Era feliz. Había costado, pero al fin podía afirmarlo con total convicción. Era feliz. Iba a casarme con el hombre de mi vida, vivía, al menos por el momento, con algunos de mis mejores amigos. No importaba todo lo que dijesen de mí en las redes sociales. Yo era feliz. Y estaba dispuesta a restregárselo a quien fuese necesario. Zayn aparcó el coche en la puerta de casa y se apeó mientras yo cogía la comida y le seguía a nuestra habitación. El lanzó nuestros bolsos al suelo y yo dejé las bolsas en el tocador. Me puse el pijama y cogí una de las hamburguesas mientras Zayn ponía una película en el DVD. Insidious. Le miré alzando una ceja y él sonrió con malicia.
-Esto es mi venganza por lo del gimnasio.
-¡Oh vamos! Sabes que odio las películas de miedo.
-Lo siento mi amor.
-Aaah te odio Zayn Malik.
-¿Debo recordarte que vas a casarte conmigo, Perrie Edwards?
-Eres insufrible.- dije mientras le besaba. Él sonrió contra mi boca y aceptó mi beso mientras me sentaba a horcajadas sobre sus caderas.
-¿Cuándo vamos a decírselo a los chicos?- pregunté entre beso y beso.
-Cuando os oigan por detrás de la puerta.- dijo la voz seca de Julia.
-¿OS VAIS A CASAR Y NO ME HABÍAIS DICHO NADA?- gritó Noe.
-Bueno, bueno relajaos, que por no saberlo no lo sabe ni siquiera la tía de Zayn. Mi voz quedó ahogada por los chillidos de las locas de mis amigas. Empezaron a abrazarme mientras los chicos daban palmadas en la espalda de Zayn. Miré a todos lados mientras me quitaba pechos de la caray curiosamente, no vi a Grace por ningún lado.
-Bueno, relajémonos, que…- empezó Liam
-¡¡QUE HA NEVADO. SE HA ADELANTADO LA PRIMERA NEVADA DEL AÑO!!- gritó Grace mientras entraba pegando saltos.
-Que mañana por la mañana subiremos a Bodmin Moor.- terminó. Sabía que lo hacía por Grace, ella adoraba subir a la nieve. El año pasado habíamos hecho lo mismo, con la diferencia de que Danielle ocupaba el puesto que mañana ocuparía Grace en la caravana de Liam. Pasaríamos dos noches en medio del bosque en nuestras primeras vacaciones de invierno.
Una vez de fueron todos de la habitación apagamos la televisión y nos acurrucamos el uno junto al otro. Como siempre, Zayn dormía sin camiseta así que me dediqué a describir grandes círculos en su abdomen mientras él me acariciaba el pelo. Era casi imposible pensar que dentro de un tiempo estaríamos en una cama similar, con la diferencia de estar casados. Casi imposible de creer.
Zayn tiró suavemente de mi pelo y yo levanté la cabeza para ver qué pasaba. Apenas abrí la boca para preguntar sus labios se posaron en los míos. Sonreí y le devolví el beso entrelazando de cualquier manera mis manos alrededor de su cuello acercándolo más a mi cuerpo. Él rodeó mi cadera con una mano y levantó lentamente mi camiseta poniendo toda mi piel de gallina. Me estremecí y él lo notó. Soltó un gemido gutural y aumentó la intensidad del beso. Se movió rápidamente y quedó encima de mí sin romper en ningún momento el beso. La temperatura había aumentado en al menos doscientos grados y tanto mi camiseta como sus pantalones de pijama nos molestaban. Nos los arrancamos mutuamente y Zayn cayó con casi todo su peso sobre mí. La cama dio un golpe seco contra la pared y nos quedamos durante varios segundos en tensión. Oímos unos suaves golpes en la puerta y la cabeza de Tom apareció.
-Chicos, con una cama rota tenemos. Dormid, que mañana saldremos de madrugada.- dijo burlonamente.
-Tom, no seas corta rollos.
-No lo soy. Solo os digo que no pienso cambiar otra cama. Me voy que Julia se mosquea.
-Buenas noches sirenita Daley.
-Buenas noches Malik.
A la mañana siguiente nos despertó el agradable sonido de unas cacerolas. Louis, Harry y Grace. Solo podía ser idea suya. Nos preparamos como pudimos y bajamos con las mochilas a la cocina. Nos tomamos una taza de café y subimos a la caravana que compartiríamos con Louis, Eleanor y Ed.
Llegamos al claro de siempre y casi podíamos sentir a Grace abriendo los ojos como platos y con la ilusión de una niña de cinco años reflejada en su cara. Adoraba a esa niña. Aunque ya no era una niña. Poco a poco el sol se iba alzando y la nieve se iba tiñendo de diferentes colores. Gris, rojo, naranja, y finalmente blanco. Un blanco brillante solo roto por la silueta de Grace avanzando envuelta en un anorak y parándose en el centro del semicírculo que habíamos formado con las caravanas.

-¿Ves el amanecer? Piensa que ahora que los demás lo saben es el primero que vemos estando prometidos.- susurró Zayn en mi oído.

No hay comentarios:

Publicar un comentario