martes, 24 de diciembre de 2013

Capítulo 24: The Good Morning From The Paradise’s crew wishes you a Merry Christmas.

Narra Eleanor
Envié un mensaje a Perrie para avisarla de que ya había llegado. El plan era no despertar a Louis, y digamos que tenía el sueño ligero. Tras esperar un par de minutos se abrió la puerta revelando a una soñolienta Perrie vestida con unos pantalones cortos de chándal y una sudadera de Starbucks. Tiró de mi mano y me hizo entrar bruscamente haciendo que admirase la decoración de Navidad puesta con prisa.
-¿Por qué demonios habéis tardado tanto en poner la decoración? ¿Grace no ha dicho nada?- pregunté. Sabía que Grace adoraba la Navidad y que no les habría permitido dejarlo todo para el último momento.
-Grace se fue con Liam hace unos cuatro días a Nashville. Llegará en unas horas, y no tenemos ganas de que se ponga a gritarnos por estropear la Nochebuena. Y ahora coge la maldita tarta y vete a ver a tu maldito novio que lleva una maldita semana lamentándose porque tenías que ir a la maldita universidad.-replicó Perrie casi sin tomar aire entre una frase y otra.
-¿Hasta qué hora estuvo dándoos la lata a Zayn y a ti?
-Hasta las tres. Y son las ocho, así que vete a despertarle.
Sonreí y besé su mejilla para subir a ver a mi chico después de mes y medio sin ver a nadie de casa. Entré en el mayor silencio que pude en la habitación de Louis y le observé mientras dormía. Él era sin duda una de las mejores cosas que me habían pasado en la vida. Me senté a su lado y empecé a acariciarle el pelo.
-Louis. Louis cariño, despierta. Soy yo Boo Bear.
-¿Eleanor?
-Feliz cumpleaños, mi amor.- susurré mientras depositaba un dulce beso en sus labios, a lo que él respondió rápidamente. Sonreí a mitad del beso y me separé  para evitar quemar la cama. Él sopló la pequeña vela y volvió a besarme.
-¿Cuándo has vuelto?- inquirió mientras me abrazaba.
-Hace una hora. Deberían haber sido dos pero el tren se ha retrasado.
-¿Has venido en tren? Pero si lo odias.
-Si venía en avión te habrías enterado, y debería haber sido una sorpresa.
Él sonrió y me recostó a su lado. Pasó un brazo por mi estómago y comenzó a acariciar mi brazo. Muy poco después me quedé dormida.
Narra Grace
La mano de Liam estaba entrelazada con la mía mientras cogíamos la autopista después de salir del aeropuerto. Habíamos tenido que pagar una fortuna de parking pero al final había sido una buena idea dejar el coche en el aeropuerto. Así no habríamos tenido que llamar a Paul o a ninguno de los chicos para que nos recogiese a las siete y media de la mañana. No creo que ninguno estuviese de humor como para levantarse temprano el día de Nochebuena. “Mierda, los adornos. No los he puesto.” pensé.
-Estás muy callada reina. ¿Qué pasa?- inquirió Liam.
-Me he acordado de que no he puesto los adornos de Navidad.
-Lo habrán hecho los chicos.
-La verdad, lo dudo.
Llegamos a casa y sacamos las maletas del coche. Habíamos seguido hablando sobre el tema de los adornos durante la media hora que habíamos tenido de viaje. Entramos hablando en susurros para no despertar a nadie pero nos callamos abruptamente al ver el panorama. La casa estaba preciosa. Había lucecitas por todos lados, acebo, muérdago…
-¿Esto es muérdago?- dijo Liam riéndose mientras me besaba. Me separé y reí mientras inhalaba fuertemente. La casa entera olía a comida.
-Bueno, vale ya tortolitos. Os recuerdo que hay una cena muy importante esta noche y que no tenemos hecho casi nada preparado.- espetó Taylor saliendo de la cocina con una espátula en la mano.
-¿Tay? ¿Qué haces?
-En vista de que soy la única que cocina aquí, estoy haciendo la cena. Me alegro de verte Grace. Liam, haz el favor de ayudar a Tom con las luces.
-¡Si ha vuelto la parejita del año!- gritó Harry apareciendo con la puerta y con lo que
 parecía aceite en las manos.
-¡Harry! ¡Te he dicho que vigiles el pavo!
No pude evitar reírme al ver como Harry corría a la cocina a vigilar el pavo. Mi espíritu navideño les había dado fuerte, por lo visto.
Estaba terminando de ondularme el pelo con Eleanor cuando sonó mi teléfono.
-¿Diga?
-¡Grace!, feliz Navidad.
-¡Mamá! Feliz Navidad.
-¿Qué tal cariño?
-Pues, vistiéndome. Vamos a cenar dentro de nada.
-¿Y cómo ha ido el vuelo?
-Genial, me lo he pasado durmiendo la mayor parte, así que no me he enterado. Pero Liam dice que se ha movido un poco.
-Quería hablar contigo de Liam.
-Oh.
-Es un poco mayor para ti…
-Mamá…
-No he terminado. Pero me parece un chico increíble. Sed felices pequeña.
-Eres increíble mamá, gracias.
-No hay de qué cielo.
-¿Y vosotros cómo vais a celebrar la Navidad?
-Iremos a comer a casa de tu tía. Te manda recuerdos.
-Y yo a ella. Tengo que colgar mamá, o Tay puede arrancarme la cabeza.
-De acuerdo. Feliz Navidad cielo.
-Feliz Navidad mamá.
Bajé intentando no pisar el dobladillo del vestido al salón. Estaba precioso. Liam me cogió de la mano y agitó un trozo de muérdago sobre nuestras cabezas. Sonreí y él presionó sus labios sobre los míos con delicadeza.
-Feliz Navidad Grace.
-Feliz Navidad Leeyum.
Entramos cogidos de la mano en el salón y no sentamos al lado de Nai y Niall. Éste estaba impaciente por probar la deliciosa cena que había preparado Taylor. Ella se levantó a abrir cuando tocaron el timbre y volvió abrazada a Selena. Justin entró justo detrás de ellas con una botella de champán que depositó en la mesa.
-¿Falta alguien más o podemos comer ya?- dijeron Zayn y Niall a la vez.
-Van a venir Jamie y Lily, callaos ya.- les replicó Noe.
Cuando llegaron felicitaron a Louis y empezamos a cenar. Contábamos anécdotas y reíamos ante cualquier tontería. Y entonces llegó el momento del brindis. Me excusé y subí a mi habitación  a por la cámara. Cuando volví todos estaban levantados y preparados para brindar. Me deslicé al lado de Liam y él me entregó una copa mientras me sonreía. Le sonreí de vuelta y me giré a Louis que iba a dar el “discurso de la cena.” ¿Louis?

-Grace, deja de mirarme como si mi piel fuese azul. Bueno chicos, nos hemos juntado hoy porque es Navidad. Y quiero que sepáis que excepto mi familia, no habría nadie más que vosotros con quien quisiese pasar la Navidad. Muchas gracias por todo, chicos. Feliz Navidad.

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Hola pedazo locas, FELIZ NAVIDAD. A que mola mi regalo. Yo sé que sí. Quería deciros que este es el último capítulo del año y que muchas gracias por todo. Os quiero mucho chicas, sois las mejores. Merry Christmas babys.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Capítulo 23: Seré la reina. Serás el rey.

Narra Liam
Grace estaba dándose una ducha con alguna canción que no supe identificar en su reproductor a todo volumen mientras yo seguía el ritmo tumbado boca abajo en la cama. Se había levantado un tanto misteriosa y no sabía muy bien el por qué. Sólo sabía que ni siquiera me había saludado al despertarse.
Oí la puerta del baño abrirse y giré mi cabeza para ver a mi chica salir con solo una toalla cubriendo su cuerpo. Noté algo en mí que se alegraba de las vistas y sonreí en su dirección. Sin embargo ella me ignoraba. ¿Qué demonios le pasaba?
-¿Grace?-llamé.
-¿Sí?
-¿Qué te pasa?
-¿A mí? Nada.
-No es cierto.
-¿Y tú que sabrás?- me respondió de mal humor.
-Grace.- dije tratando de sonar apaciguador.
-¿Qué Liam? ¿Qué pasa?
-No, ¿qué pasa contigo? Te levantas y ni siquiera saludas. Y llevas ignorándome desde que has salido del baño.-repliqué enfadado. Ella me miró y arqueó una ceja. Se acercó a la cama y se sentó a mi lado.
-Lo siento.
-¿Vas a contarme qué te pasa?
-Mañana es el cumpleaños de Maggie y yo no estaré allí. Va a cumplir 16 años, Liam. Es uno de los días más importantes de su vida y no estaré con ella.
-Pues vámonos hoy. Démosle una sorpresa.
-¿Cómo?
-Cojamos el avión del grupo.
-¿En serio?
-Totalmente.
Se abalanzó sobre mí y empezó a chillar. Hacía tiempo que no la veía tan feliz. “Desde que vio a su padre la última vez” me recordó mi subsconciente.
Narra Grace
La mano de Liam se aferraba a la mía mientras bajábamos del avión hasta el chófer de mi padre. Digamos que John y yo nos compenetrábamos bien en cuanto a sorpresas a mi familia. Lo conocía desde que tenía creo que diez o tal vez ocho años. Era como mi segundo padre.
Subimos al coche después de saludarle y emprendimos el camino a casa. A casa. Tantos meses sin estar aquí y ahora estaba de camino con Liam. Sabía que mi padre lo aceptaría, pero ¿y mi madre? ¿Cómo lo encajaría ella?
-Yo también estoy nervioso.- dijo Liam con un hilo de voz. Oh vamos Liam. Si alguien no lo acepta será culpa mía. Llegamos  a casa tras media hora de camino y entramos con la pequeña llave que siempre dejábamos bajo la maceta. No había ni un alma en casa. “Estarán en el colegio y trabajando.” Recordé.
Dejamos las maletas en mi habitación y bajamos a la cocina a preparar algo de comer, estaríamos solos durante al menos dos o tres horas. Alrededor de las ocho oímos cómo se abría la puerta.
-¿Habéis dejado la puerta sin cerrar? ¿Estáis locos?-oí que decía mi madre. Sonreí y susurré a Liam un “Levántate”. Me acerqué a la puerta y esperé a que se diesen cuenta de lo que pasaba.
-Mamá, deja el drama, es mi cumpleaños que con que Grace…- se interrumpió Maggie. Abrió mucho los ojos y corrió hacia mí. Sonreí mientras la abrazaba y unas pequeñas lagrimitas se escapaban de mis ojos.
-Hola pequeña. Feliz cumpleaños.-susurré en su oído. Ella alzó la cabeza y me miró a los ojos. Había crecido.
-Grace, sabemos que es el cumpleaños de tu hermana, pero tus padres estamos aquí también.- dijo mamá.
-¡Y yo también! ¡Mags no acapares!- gritó Audrey.
-No te enfades Auds. Ven aquí enana.-dije mientras abría mi brazo libre para que mi hermana pequeña se refugiase en él.
Después de abrazar a mis padres miré hacia la puerta del salón y me di cuenta de que Liam estaba apartado de nosotros. Me acerqué a él y le tomé de la mano. Él la apretó y me miró.
-Todo va a ir bien.- murmuró.
Me giré hacia mis padres y agité nuestras manos entrelazadas. Ellos sonrieron y entrelazaron las suyas. Espera, ¿qué?
-Creo que sabemos lo que nos vas a decir, Grace.- dijo mi padre sonriendo.
-Papá…
-No he terminado. Nosotros queríamos decirte que hemos decidido darnos una segunda oportunidad.-finalizó sonriendo. ¿Mis padres habían vuelto? Solté a Liam y salté a sus brazos. Era la mejor noticia que podían darme.
Esa misma noche estaba con Audrey, Maggie y Liam en mi cama viendo una película. Yo no le prestaba mucha atención, estaba más concentrada en mis hermanas abrazando a Liam. Los tres parecían a gusto juntos. Los miré con ternura y me levanté para dirigirme al pasillo. Oía las voces de mis padres riendo y hablando como si siempre hubiesen estado enamorados. Volví a mi habitación y abrí un cajón que hacía mucho tiempo que no abría. Saqué la cámara réflex que me habían regalado mis hermanas en mi decimoquinto cumpleaños y la encendí. La única foto, que por algún tipo de razón no había borrado, con Dan que me quedaba iluminó la pantalla. La observé durante unos segundos y apreté con decisión el botón de “Eliminar”.
Memoria vacía.
Ya nada me ataba a Dan. Nada en absoluto. Levanté la cámara, enfoqué hacia la cama y disparé la foto.
-¿Vas a volver a hacer fotos, Grace?- me preguntó Audrey.
-Es probable, Auds.
-¿Haces fotos, reina?- inquirió Liam
-Solía, se me daba bien… ¿Reina?-dije alzando una ceja.
-Bueno, odias que te llame princesa. Así que las princesas pueden ser tus hermanas. Tú serás la reina y yo el rey.-respondió Liam. Vi como a Audrey se le iluminaba la mirada.
-¿Ah sí? ¿Y de qué reino?- pregunté sentándome a su lado.
-Del que tú quieras.-dijo dándome un beso en la mejilla.
-Pues entonces esta familia real se merece una foto.- sentenció Maggie. Me quitó la cámara de las manos y puso el temporizador. Sonreímos y el flash nos cegó por un segundo.
Después de una hora y media más de risas, cosquillas y muchas fotos estaban todos dormidos menos yo. Papá se asomó a la puerta y sonrió. Le había echado de menos.
-Buenas noches niñas. Os quiero.-susurró. “Aún estoy despierta, papá” pensé. Esperé a que sus pasos se alejasen un poco de la puerta y solo entonces hablé:

-Yo te quiero más, papi.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Capítulo 22: Todo va a ir bien si me mantienes a tu lado.

Narra Grace
-Esto es idea de Perrie, ¿verdad?- dijo Zayn mientras observaba con fingido asco todos los fracs que tendría que probarse para elegir el de su boda.
-Grace, no puedes hacerme esto. Te queremos un montón ¿por qué nos torturas?- preguntaron Jamie y Niall a su vez.
Era divertido pensar que cada uno de ellos iba a probarse unos tres fracs para por fin elegir. Las chicas me habían pedido que fuese con ellas a elegir el vestido de Perrie, pero honestamente me atraía mucho la idea de ver a Zayn refunfuñando por tener que cambiarse.
-Pues el último va a ser Liam, porque dudo mucho que Grace pueda resistirse viéndolo con traje y se supone que no podemos manchar nada.- dijo Louis. Le di un golpe en el hombro y le empujé hasta que se cayó del sofá donde estábamos sentados. Me miró haciendo un puchero y yo me levanté para ir a su grupo de fracs.
-Ahora por listo irás el primero. Y después de que elijamos tienes que quedarte con él puesto.
-Pero…
-Pero nada. Cámbiate.
Louis entró en el probador con el ceño fruncido y refunfuñando provocando que nos burlásemos de él mientras se ponía el primer frac. Se estaba tomando su tiempo, así que Jamie, Harry y yo nos dedicábamos a sacarnos fotos haciendo el imbécil con el móvil mientras que Niall y Zayn leían twitter y Liam y Ed iban a por cafés a Starbucks.
Después de unos cinco minutos, Louis salió del probador con un espantoso esmoquin granate con una blusa blanca. Alcé una ceja y él se encogió de hombros mientras miraba su reflejo disimuladamente en el espejo. Harry y Jamie se limitaban a reírse a carcajadas mientras le señalaban. Niall les enviaba miradas asesinas pero a ellos parecía no importarles.
-Lou, estás espantoso.-dijo Ed con una mueca de asco en su cara mientras entraba y nos alargaba los cafés.
-Tío, quítate eso antes de que Jamie y Harry mojen los sillones de la tienda.- dijo Zayn.
El aludido volvió a entrar al probador mientras maldecía por lo bajo. Tras una corta espera volvió a aparecer con un traje con pantalones grises, chaqueta azul marino y una blusa color marfil. Estaba realmente guapo.
-Grace, nuestro padre está guapísimo, ¿no crees?-dijo Harry mientras golpeaba suavemente mi brazo.
-Totalmente de acuerdo, hermanito.- le respondí con una enorme sonrisa invadiendo mi cara.
-¿De verdad tengo que quedarme con esto puesto?
-Sí. Venga, siéntate y no lo arrugues. ¿Quién es el siguiente?
Todos miraron a otro lado y yo arqueé una ceja. “En algún momento miraréis. Sois demasiado predecibles” pensé. Y no me equivocaba. Ed miró por el rabillo del ojo para saber qué cara tenía. Extendí mi mejor sonrisa malévola y le empujé al probador mientras él suplicaba que no lo hiciese. Reí escandalosamente y me quedé junto a la puerta sujetándola para que no pudiese escapar.
Después de al menos dos horas de risas y elegir trajes tenía a cinco de los chicos más deseados del momento con trajes a mi alrededor mientras esperábamos a que Zayn saliese con su último esmoquin. Se había probado por lo menos tres y todos estábamos cansados. Llevábamos dos horas metidos en esa habitación. Finalmente Zayn salió con un esmoquin negro ajustado y una camisa blanca como la nieve.
-Estás realmente guapo, Malik.-dije con total convencimiento.
-Hermanita, tienes novio, y él se va a casar. No deberías mirar a otros hombres.
-Oh, cállate Harry.
-Y si no, ¿qué?
-Te apretaré la pajarita hasta que dejes de respirar.-dijo Liam con una falsa sonrisa.
-¿Cuándo te has vuelto tan malvado, Leeyum?- dijo Harry supuestamente aterrorizado.
-Callaos los dos. Zayn, estás guapísimo en serio, pero falta algo…- dije dando vueltas a su alrededor. Solo entonces lo vi. Un sombrero negro apoyado en un estante. Estaba un poco alto, pero no me importó. Lo atrapé con las puntas de los dedos y lo deposité con cuidado de no estropear su peinado en la cabeza de mi mejor amigo. Ahora sí que estaba perfecto.
-Zayn, estás impresionante.-decidió Niall.
-Pensamos igual duende. Bueno, y ahora poneos todos juntos.-dije autoritariamente mientras sacaba mi móvil.
-¿Qué haces?- inquirió Louis.
-Me  he aburrido de mi fondo de pantalla. Liam pégate un poco más a Ed. Así no, idiota, le estas tapando. Así es.- Saqué la foto y sonreí con cariño. Parpadeé para impedir las lágrimas de felicidad. Alcé la mirada y vi que todos me miraban con sonrisas de suficiencia. “¿Qué demonios?” pensé.
-Hora de vengarse, preciosa.-dijo Jamie.
Entre los siete me empujaron la probador donde había siete vestidos colgados ordenadamente. Cogí el primero que vi y me lo puse. Una fina gasa negra que dejaba bastante poco a la imaginación cubrió, por decirlo de alguna manera, mi cuerpo. “¿En serio?”
-Chicos, no pienso salir así.
-¿Es el negro verdad?- inquirió la voz de Harry.
-Sí.
-Oh, vamos. Sal, que queremos verte.- oí que decía Liam.
-No dudo que queráis verme así, cariño.- dije abriendo la puerta. Las risas de todos cesaron al mismo tiempo y siete pares de ojos se abrieron hasta límites insospechados. Liam tragó saliva y se revolvió en su asiento.
-¡Agarrad a Liam! ¡Grace cámbiate por Dios!- gritó Ed.
Entré de nuevo al probador riendo y probé todos y cada uno de los vestidos que los chicos habían elegido. Excepto uno. Reparé en él la sexta vez que entré al probador. Me lo puse y miré mi reflejo. Era un vestido azul celeste de asillas, corto por delante y un poco más largo por detrás.
-¿Nialler?
-¿Sí?
-¿Puedes buscar unos tacones dorados?
-¿En plan sandalia?
-Exactamente.
Dos minutos después de haber deslizado los zapatos por debajo de la puerta y habérmelos puesto salí del probador con una sonrisa.
-Ese va a ser tu vestido.- dijo Liam mientras se levantaba y me abrazaba. Me dio un suave beso y yo sonreí devolviéndole el beso.
-Bueno, vale ya tortolitos. Liam, deja un poco de Grace para su hermano favorito.
-Y no te olvides de su padre postizo.
Ambos me abrazaron y Niall disparó la foto. Después de varias fotos y de comprar los trajes y el vestido salimos de la tienda y nos dirigimos a los coches. Iba a subirme en el de Liam pero Zayn tiró de mi brazo antes de que pudiese entrar.
-Malik, ¿qué haces?- inquirió Liam.
-Tengo que hablar con ella, Leeyum.-se excusó Zayn. Posó una mano en mi espalda y me ayudó a entrar en su coche.
-¿Qué pasa Zayn?
-En una escala del uno al diez, ¿cuánto dirías que me conoces?
-Pues no lo sé. ¿Qué clase de pregunta es esa?
-Grace, es importante.
-Si me dijeras para qué.
-Mi hermana no quiere dar el discurso en la boda. Y he pensado que podrías hacerlo tú.
-¡¿LO DICES EN SERIO?!
-Completamente.
-Oh Dios Zayn, por supuesto que daré el discurso.- dije abrazándole. Él detuvo el coche y me devolvió el abrazo.
-Hazlo bonito McGraw.

-Va a ser lo más bonito que hayas oído en tu vida, Malik.
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Holiiiiiiis, sé que no suelo poner notas de autor ni fotos, pero es que quería que vieseis como irán vestidos los chicos (sobretodo Zayn). No hay foto de Ed, porque el pelirrojo no tiene fotos con traje así que imaginadlo con un traje azul marino (casi negro) y una blusa beige. Ilysm paradisers♥



lunes, 2 de diciembre de 2013

Capítulo 21: Tell ‘em that is Nai’s birthday.

Narra Nai.

Oía susurros a mi alrededor y trataba de ignorarlos para seguir durmiendo. “Oh vamos, es domingo dejadme en paz” pensé. No decidí despertarme, hasta que noté los labios de Niall presionándose contra mi cuello.

-Felicidades preciosa.- susurró en mi oído para seguir besando mi cuello. Sonreí y me estremecí mientras me daba la vuelta para atrapar sus labios entre los míos. Él sonrió contra mi boca y deslizó su mano por mi espalda levantando la blusa con la que me había acostado la noche anterior.
Sin saber cómo, tanto mi blusa como sus pantalones habían caído al suelo mientras ambos jugueteábamos con el elástico de la ropa interior del otro. Él sonrió y volvió a besarme mientras jugueteaba con el plastiquito del preservativo. Antes de que me diese se fundió rápidamente conmigo describiendo lentos círculos con sus caderas.
-N-Niall, m-más rápido…-dije entre jadeos. Él gruñó y aumentó a velocidad arrancándome gemidos ahogados. El colchón dio una sacudida apenas perceptible pero no nos importó. Después de un rato sintiéndonos el uno al otro llegamos al clímax casi al mismo tiempo y se oyó un sonoro clic.
-¿Qué ha sido eso?- pregunté.
-No sé. Se parece a aquella vez que rom…-Niall empezó a ponerse pálido. Mierda. Nos hundimos entre risas mientras asumíamos que habíamos roto otra cama. “Esto a Grace y Zayn no les va a gustar” pensé.
-Chicos, poneos algo que quiero felicitar a mi mejor amiga por su cumpleaños.- dijo una voz. Niall y yo nos miramos y empezamos a reírnos por lo bajo mientras Grace y Zayn entraban en la habitación tapándose la cara. Cuando nos oyeron reír bajaron las manos y arquearon una ceja.
-Yo esa cama otra vez no la monto.- dijo Zayn poniendo una falsa cara de indignación. Grace se esforzaba por no reírse mientras Zayn salía “indignado” por la puerta.
-Feliz cumpleaños loca. Te daría un beso, pero casi que mejor espero a que te duches.- dijo Grace guiñándome un ojo. Iba a levantarme y a correr detrás de ella, pero Niall tiró de mi brazo y caí a su lado.
-¿Te vas a ir sin tu regalo?
-¿Te vas a poner un lazo en la cabeza?
-Anda cierra los ojos, pedazo de idiota.-dijo mientras ponía suavemente mis manos sobre mis ojos. Reí mientras agachaba la cabeza y le oía revolverse a mi lado.
-Ábrelos.- susurró.
Abrí los ojos lentamente dándole emoción al momento. Niall estaba arrodillado frente a lo que quedaba de nuestra cama con un lazo de Hello Kitty en la cabeza y un colgante con mi inicial en una cajita de terciopelo azul.
-El lazo es de Lux.- dijo mientras yo le abrazaba. Le di la espalda y la delicada cadena cayó sobre mi clavícula mientras Niall acariciaba suavemente mi espalda. Me giré sonriendo y el agitó una nota en mi cara. Le miré arqueando una ceja y él la puso en mis manos. La abrí y comencé a leer.

Hola pequeña:
Es increíble que ya hayas cumplido dieciocho años. Hay tantas cosas que quiero decirte, pero en este momento no vienen a mi mente. Solo vienen recuerdos. Recuerdos felices, pero también devastadores. Como aquella noche que tus padres decidieron apartarte de mí. Apartarte de todos hasta que fuese mayor de edad. Pues, ¿adivina qué? ¡Ya lo eres! Y nada ni nadie va a separarnos nunca jamás. Porque eres lo mejor que me ha pasado, lo mejor que alguna vez fue mío, como diría Taylor (te prometo que ni ella ni Grace me han ayudado a escribir esto, de verdad). Hace algunas semanas me dijiste que yo era lo mismo para ti y ¿qué demonios? Te quiero, me quieres ¿qué le importa al mundo lo que hagamos o lo que digamos? Yo sólo sé que te quiero, y que te perdí una vez pero no volverá a pasar. No al menos mientras siga viviendo. “Si hay alguien que se oponga que hable ahora o calle para siempre”. Bueno, aquí no hay nadie. Así que supongo que nadie se opone a lo que estoy a punto de “decirte”.
Nai, te quiero. Quiero hacerte feliz de aquí a mil años, y si Raziel nos dejase, a mil más. Dices que estás enamorada de un duende irlandés, y que estás loca por estarlo, así que… ¿Estarías tan loca como para casarte con un duende irlandés?
Niall.

Las lágrimas habían empapado mi pecho y cuando levanté la vista no pude evitar acariciar la N de mi colgante.
-Nai, dime algo.
-Llévame a un psiquiatra.
-¿Qué?
-“¿Estarías tan loca como para casarte con un duende irlandés?” A los locos se los suele llevar al psiquiatra.
-¿Eso es un sí?-dijo mientras su mirada se iluminaba.
-Obviamente.- dije mientras le abrazaba. Él me cogió en brazos y empezó a darme vueltas por la habitación mientras repetía “ha dicho sí”. Yo reía y besaba su frente mientras me sentía en el cielo. Hasta que sonó el teléfono.
-¿Diga? Ho-hola señora Kilroy. Sí está aquí.-dijo Niall alargándome el teléfono y entrelazando su mano con la mía.
-Hola mamá.
-Hola Nai. Muchas felicidades hija.
-Muchas gracias mamá.
-Papá me ha dicho que te felicite de su parte, porque ha ido a trabajar.
-¿Y no puede llamar él de nuevo más tarde?
-Está muy estresado, Nai.
-Oh bien. Dile que muchas gracias.
-¿Sigues con ese chico?
-Sí.
-No creo que sea buena idea.
-No eres quién para decidirlo.
-Tienes razón no soy quién. Sólo esperaba no acabar así con mi hija.
-Creo que ambas sabemos quién o quiénes tienen la culpa.-notaba que me estaba poniendo muy cortante, pero no me importaba. Ellos tenían la culpa.
-Muy bien, veo que no estás dispuesta a perdonarnos y volver a casa.- dijo.
Bufé y apreté a Niall contra mi.
-No mamá. No esta vez.
-Está bien. Feliz cumpleaños.- y colgó. No me iba a arruinar mi día.

Bajamos a desayunar al salón y una enorme pancarta de “Feliz cumpleaños Nai” estaba colgada de la puerta del salón. Sonreí y me acerqué a las chicas mientras ellas me abrazaban.
-Bueno, bueno, al lío. ¡Mi regalo el primero!- dijo Louis. Me senté en el sofá entre risas mientras el me ponía una enorme  caja en el regazo. Fruncí el ceño mientras rompía el papel.
-¿Una estantería?
-Hay que montarla, pero es para tus libros.- se explicó. Un “yo no voy a montar eso” de parte de Zayn se escuchó al fondo y todos reímos.
-Ahora yo, ahora yo. Que conste que lo he comprado única y exclusivamente yo.- dijo Harry dejando caer una bolsa de Victoria’s Secret a mi lado en el sofá. Abrí la lujosa caja intentando fruncir el ceño lo menos posible y abrí los ojos como platos.
-Pues si ella reacciona así, prepárate a ver a Nialler.- murmuró Liam.
-¿Sabes Harold? Me pega bastante que lo hayas comprado tú. ¿Quién estaba en la videollamada en la tienda, Noe o Julia?
-Que no me creas es una grave ofensa contra mi persona.
-Bueno Hazza, ya está. Toma Nai, espero que te guste preciosa.- Taylor me dio un beso en la mejilla y se sentó a mi lado. Después de desenvolver el paquete me quedé mirándolo embobada.
-¿Tay? ¿Me has comprado una guitarra?
-Querías aprender, y te dije que te enseñaría, y…
-Oh Dios, es preciosa. Gracias Tay, gracias. Muchas gracias.
-A su lado mi regalo será una birria.- bromeó Zayn.
-Dirás nuestro, cariño.
-Eso, nuestro.
–A ver, no está aquí, porque no ha llegado la colección a la tienda, pero es un juego de cama. Porque sabemos que odias el que tienes.- dijo Perrie sonriendo.
-Aunque en vista de lo que ha pasado esta mañana, casi mejor te compramos una cama.- dijeron Grace y Zayn.
-Bueno, vale ya. ¿Le damos el regalo cutre de una vez o qué?
-Noe, ¿has dormido bien?- inquirí.
-De pena, pero en un rato se me pasa. Venga va, poned una mano en el sobre, so vagos.
Tom, Julia, Liam, Ed, Noe, Grace y Eleanor pusieron una mano en un sobre y me lo entregaron como si me estuviesen dando algo de vital importancia golbal. Abrí cuidadosamente el preciado sobre y empecé a chillar. ¡¡ENTRADAS PARA SELENA GOMEZ!!
-A ver, Noe, explícame tu concepto de cutre.
-Tía, que son unas entradas entre 7. Eso es cutre.
-Hay 14 entradas aquí dentro.
-¿Y?
-Que sois los mejores, chicos.

Ver el concierto desde una de las tribunas principales era alucinante. Y no sólo eso, sino que podría conocer a mi ídola. Niall me había abrazado durante las dos horas de concierto y ahora caminaba con nuestras manos entrelazadas hacia el camerino de Selena. No habíamos dicho nada de nuestro compromiso, preferíamos esperar. Conociendo a Eleanor y a Taylor empezarían a dar saltos y chillidos agudos hasta que Harry y Louis las sentaran en un sofá para tranquilizarlas. No, la noticia podía esperar.
-¿Nai?
Me giré lentamente y allí estaba. Justin. Niall apretó mi mano y yo le devolví el apretón para darle a entender que todo iba bien.
-Hola Justin.
-Feliz cumpleaños. No esperaba verte aquí. Hola Niall.- el aludido hizo un movimiento de cabeza y miró al suelo.
-Lo mismo digo, y muchas gracias.
-Esto, ahora que te veo aquí… ¿Podemos hablar?
Miré a Niall y él asintió dejándome ir. Nos alejamos un par de metros de él y Justin empezó a hablar.
-Me alegro muchísimo de que os vaya bien.
-Muchas gracias. De verdad.
-Sé que las cosas entre nosotros no fueron a las mil maravillas, pero… ¿Te arrepientes?
-¿De lo nuestro?
-Sí.
-Para nada. Te tengo mucho cariño. Y aunque no hubiese funcionado, eres un gran amigo Justin.
-Para mí también es una amiga increíble. Y quién sabe, quizás algún día podríamos salir los cuatro por ahí de marcha.
-¿Los cuatro?
-Sí. Tú y Niall y Selena y yo.
-¡¿Selena?!
-Ajá.
-Justin, me alegro. Sólo una cosa.
-Dime.
-No le hagas daño o vas a lamentarlo para el resto de tus días.
-Por lo visto no mentías cuando decías que me adoraba, Nialler.- dijo una voz familiar. Me giré y vi que Selena me sonreía. Selena. Gomez. Me. Sonreía.

-Oh Dios.- susurré. Ella se acercó a mi y me dio un cálido abrazo. Se lo devolví y estuvimos hablando todos juntos durante al menos otras dos horas. Una vez en el coche apoyé mi cabeza en el hombro de Niall y sonreí. Sin duda, había sido el mejor cumpleaños de todos.