lunes, 2 de diciembre de 2013

Capítulo 21: Tell ‘em that is Nai’s birthday.

Narra Nai.

Oía susurros a mi alrededor y trataba de ignorarlos para seguir durmiendo. “Oh vamos, es domingo dejadme en paz” pensé. No decidí despertarme, hasta que noté los labios de Niall presionándose contra mi cuello.

-Felicidades preciosa.- susurró en mi oído para seguir besando mi cuello. Sonreí y me estremecí mientras me daba la vuelta para atrapar sus labios entre los míos. Él sonrió contra mi boca y deslizó su mano por mi espalda levantando la blusa con la que me había acostado la noche anterior.
Sin saber cómo, tanto mi blusa como sus pantalones habían caído al suelo mientras ambos jugueteábamos con el elástico de la ropa interior del otro. Él sonrió y volvió a besarme mientras jugueteaba con el plastiquito del preservativo. Antes de que me diese se fundió rápidamente conmigo describiendo lentos círculos con sus caderas.
-N-Niall, m-más rápido…-dije entre jadeos. Él gruñó y aumentó a velocidad arrancándome gemidos ahogados. El colchón dio una sacudida apenas perceptible pero no nos importó. Después de un rato sintiéndonos el uno al otro llegamos al clímax casi al mismo tiempo y se oyó un sonoro clic.
-¿Qué ha sido eso?- pregunté.
-No sé. Se parece a aquella vez que rom…-Niall empezó a ponerse pálido. Mierda. Nos hundimos entre risas mientras asumíamos que habíamos roto otra cama. “Esto a Grace y Zayn no les va a gustar” pensé.
-Chicos, poneos algo que quiero felicitar a mi mejor amiga por su cumpleaños.- dijo una voz. Niall y yo nos miramos y empezamos a reírnos por lo bajo mientras Grace y Zayn entraban en la habitación tapándose la cara. Cuando nos oyeron reír bajaron las manos y arquearon una ceja.
-Yo esa cama otra vez no la monto.- dijo Zayn poniendo una falsa cara de indignación. Grace se esforzaba por no reírse mientras Zayn salía “indignado” por la puerta.
-Feliz cumpleaños loca. Te daría un beso, pero casi que mejor espero a que te duches.- dijo Grace guiñándome un ojo. Iba a levantarme y a correr detrás de ella, pero Niall tiró de mi brazo y caí a su lado.
-¿Te vas a ir sin tu regalo?
-¿Te vas a poner un lazo en la cabeza?
-Anda cierra los ojos, pedazo de idiota.-dijo mientras ponía suavemente mis manos sobre mis ojos. Reí mientras agachaba la cabeza y le oía revolverse a mi lado.
-Ábrelos.- susurró.
Abrí los ojos lentamente dándole emoción al momento. Niall estaba arrodillado frente a lo que quedaba de nuestra cama con un lazo de Hello Kitty en la cabeza y un colgante con mi inicial en una cajita de terciopelo azul.
-El lazo es de Lux.- dijo mientras yo le abrazaba. Le di la espalda y la delicada cadena cayó sobre mi clavícula mientras Niall acariciaba suavemente mi espalda. Me giré sonriendo y el agitó una nota en mi cara. Le miré arqueando una ceja y él la puso en mis manos. La abrí y comencé a leer.

Hola pequeña:
Es increíble que ya hayas cumplido dieciocho años. Hay tantas cosas que quiero decirte, pero en este momento no vienen a mi mente. Solo vienen recuerdos. Recuerdos felices, pero también devastadores. Como aquella noche que tus padres decidieron apartarte de mí. Apartarte de todos hasta que fuese mayor de edad. Pues, ¿adivina qué? ¡Ya lo eres! Y nada ni nadie va a separarnos nunca jamás. Porque eres lo mejor que me ha pasado, lo mejor que alguna vez fue mío, como diría Taylor (te prometo que ni ella ni Grace me han ayudado a escribir esto, de verdad). Hace algunas semanas me dijiste que yo era lo mismo para ti y ¿qué demonios? Te quiero, me quieres ¿qué le importa al mundo lo que hagamos o lo que digamos? Yo sólo sé que te quiero, y que te perdí una vez pero no volverá a pasar. No al menos mientras siga viviendo. “Si hay alguien que se oponga que hable ahora o calle para siempre”. Bueno, aquí no hay nadie. Así que supongo que nadie se opone a lo que estoy a punto de “decirte”.
Nai, te quiero. Quiero hacerte feliz de aquí a mil años, y si Raziel nos dejase, a mil más. Dices que estás enamorada de un duende irlandés, y que estás loca por estarlo, así que… ¿Estarías tan loca como para casarte con un duende irlandés?
Niall.

Las lágrimas habían empapado mi pecho y cuando levanté la vista no pude evitar acariciar la N de mi colgante.
-Nai, dime algo.
-Llévame a un psiquiatra.
-¿Qué?
-“¿Estarías tan loca como para casarte con un duende irlandés?” A los locos se los suele llevar al psiquiatra.
-¿Eso es un sí?-dijo mientras su mirada se iluminaba.
-Obviamente.- dije mientras le abrazaba. Él me cogió en brazos y empezó a darme vueltas por la habitación mientras repetía “ha dicho sí”. Yo reía y besaba su frente mientras me sentía en el cielo. Hasta que sonó el teléfono.
-¿Diga? Ho-hola señora Kilroy. Sí está aquí.-dijo Niall alargándome el teléfono y entrelazando su mano con la mía.
-Hola mamá.
-Hola Nai. Muchas felicidades hija.
-Muchas gracias mamá.
-Papá me ha dicho que te felicite de su parte, porque ha ido a trabajar.
-¿Y no puede llamar él de nuevo más tarde?
-Está muy estresado, Nai.
-Oh bien. Dile que muchas gracias.
-¿Sigues con ese chico?
-Sí.
-No creo que sea buena idea.
-No eres quién para decidirlo.
-Tienes razón no soy quién. Sólo esperaba no acabar así con mi hija.
-Creo que ambas sabemos quién o quiénes tienen la culpa.-notaba que me estaba poniendo muy cortante, pero no me importaba. Ellos tenían la culpa.
-Muy bien, veo que no estás dispuesta a perdonarnos y volver a casa.- dijo.
Bufé y apreté a Niall contra mi.
-No mamá. No esta vez.
-Está bien. Feliz cumpleaños.- y colgó. No me iba a arruinar mi día.

Bajamos a desayunar al salón y una enorme pancarta de “Feliz cumpleaños Nai” estaba colgada de la puerta del salón. Sonreí y me acerqué a las chicas mientras ellas me abrazaban.
-Bueno, bueno, al lío. ¡Mi regalo el primero!- dijo Louis. Me senté en el sofá entre risas mientras el me ponía una enorme  caja en el regazo. Fruncí el ceño mientras rompía el papel.
-¿Una estantería?
-Hay que montarla, pero es para tus libros.- se explicó. Un “yo no voy a montar eso” de parte de Zayn se escuchó al fondo y todos reímos.
-Ahora yo, ahora yo. Que conste que lo he comprado única y exclusivamente yo.- dijo Harry dejando caer una bolsa de Victoria’s Secret a mi lado en el sofá. Abrí la lujosa caja intentando fruncir el ceño lo menos posible y abrí los ojos como platos.
-Pues si ella reacciona así, prepárate a ver a Nialler.- murmuró Liam.
-¿Sabes Harold? Me pega bastante que lo hayas comprado tú. ¿Quién estaba en la videollamada en la tienda, Noe o Julia?
-Que no me creas es una grave ofensa contra mi persona.
-Bueno Hazza, ya está. Toma Nai, espero que te guste preciosa.- Taylor me dio un beso en la mejilla y se sentó a mi lado. Después de desenvolver el paquete me quedé mirándolo embobada.
-¿Tay? ¿Me has comprado una guitarra?
-Querías aprender, y te dije que te enseñaría, y…
-Oh Dios, es preciosa. Gracias Tay, gracias. Muchas gracias.
-A su lado mi regalo será una birria.- bromeó Zayn.
-Dirás nuestro, cariño.
-Eso, nuestro.
–A ver, no está aquí, porque no ha llegado la colección a la tienda, pero es un juego de cama. Porque sabemos que odias el que tienes.- dijo Perrie sonriendo.
-Aunque en vista de lo que ha pasado esta mañana, casi mejor te compramos una cama.- dijeron Grace y Zayn.
-Bueno, vale ya. ¿Le damos el regalo cutre de una vez o qué?
-Noe, ¿has dormido bien?- inquirí.
-De pena, pero en un rato se me pasa. Venga va, poned una mano en el sobre, so vagos.
Tom, Julia, Liam, Ed, Noe, Grace y Eleanor pusieron una mano en un sobre y me lo entregaron como si me estuviesen dando algo de vital importancia golbal. Abrí cuidadosamente el preciado sobre y empecé a chillar. ¡¡ENTRADAS PARA SELENA GOMEZ!!
-A ver, Noe, explícame tu concepto de cutre.
-Tía, que son unas entradas entre 7. Eso es cutre.
-Hay 14 entradas aquí dentro.
-¿Y?
-Que sois los mejores, chicos.

Ver el concierto desde una de las tribunas principales era alucinante. Y no sólo eso, sino que podría conocer a mi ídola. Niall me había abrazado durante las dos horas de concierto y ahora caminaba con nuestras manos entrelazadas hacia el camerino de Selena. No habíamos dicho nada de nuestro compromiso, preferíamos esperar. Conociendo a Eleanor y a Taylor empezarían a dar saltos y chillidos agudos hasta que Harry y Louis las sentaran en un sofá para tranquilizarlas. No, la noticia podía esperar.
-¿Nai?
Me giré lentamente y allí estaba. Justin. Niall apretó mi mano y yo le devolví el apretón para darle a entender que todo iba bien.
-Hola Justin.
-Feliz cumpleaños. No esperaba verte aquí. Hola Niall.- el aludido hizo un movimiento de cabeza y miró al suelo.
-Lo mismo digo, y muchas gracias.
-Esto, ahora que te veo aquí… ¿Podemos hablar?
Miré a Niall y él asintió dejándome ir. Nos alejamos un par de metros de él y Justin empezó a hablar.
-Me alegro muchísimo de que os vaya bien.
-Muchas gracias. De verdad.
-Sé que las cosas entre nosotros no fueron a las mil maravillas, pero… ¿Te arrepientes?
-¿De lo nuestro?
-Sí.
-Para nada. Te tengo mucho cariño. Y aunque no hubiese funcionado, eres un gran amigo Justin.
-Para mí también es una amiga increíble. Y quién sabe, quizás algún día podríamos salir los cuatro por ahí de marcha.
-¿Los cuatro?
-Sí. Tú y Niall y Selena y yo.
-¡¿Selena?!
-Ajá.
-Justin, me alegro. Sólo una cosa.
-Dime.
-No le hagas daño o vas a lamentarlo para el resto de tus días.
-Por lo visto no mentías cuando decías que me adoraba, Nialler.- dijo una voz familiar. Me giré y vi que Selena me sonreía. Selena. Gomez. Me. Sonreía.

-Oh Dios.- susurré. Ella se acercó a mi y me dio un cálido abrazo. Se lo devolví y estuvimos hablando todos juntos durante al menos otras dos horas. Una vez en el coche apoyé mi cabeza en el hombro de Niall y sonreí. Sin duda, había sido el mejor cumpleaños de todos.

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