Narra Grace
Desperté con un molesto dolor en mi muñeca. Abrí los
ojos y me encontré con Jamie tumbado a mi lado. Lentamente me incorporé y
fruncí el ceño cuando noté un pinchazo en mi muñeca.
-¿Jamie?
-Hola enana, por fin te has despertado.
-¿Qué hora es? ¿Cuánto tiempo he dormido? ¿Dónde
está Liam? ¿Cuándo has llegado?
-Hey, por partes. Son las dos de la tarde, llevas
durmiendo desde las diez de anoche. Liam está en una entrevista con los chicos,
no tienes de qué preocuparte. Y bueno, Lily y yo hemos llegado esta mañana.
-¿Lily está aquí?
-No en casa, está visitando a sus padres. ¿Grace?
Grace, ¿estás bien?- de repente, la voz de Jamie me empezaba a llegar de muy
lejos. Estaba muy mareada y lo único que me conectaba con el mundo era la
lejana voz de Jamie y un dolor extremadamente punzante en la muñeca. Rápidamente
me fui sumiendo en la oscuridad más absoluta mientras un frío glacial se
apoderaba de mi. ¿Qué estaba pasando?
Narra
Louis.
Liam estaba realmente nervioso y no dejaba de
mirar el móvil. Le entendía, Grace había estado con fiebre toda la noche y él
apenas había dormido.
-¿Y tú qué Liam? ¿Qué puedes contarnos?- oí que
decía la entrevistadora. Anna creo recordar que se llamaba. Era agradable. O al
menos se esforzaba por fingirlo.
-Bueno, ya que sacas el tema, yo quería contaros
que anoche fue una de las peores de mi vida.- respondió Liam ganándose una
mirada de advertencia de Zayn.
-Oh, vaya. ¿Qué ocurrió?
“Qué falsa has sonado Dios mío” pensé con
fastidio.
-Pues verás Anna, cómo supongo que sabes, he
empezado una relación con…
-Gracie McGraw.
-Prefiero llamarla Grace. El caso es que ayer
llegamos bastante tarde a casa y ella había pasado todo el día sola. Creo que
ese fue el mayor fallo que cometimos. Cuando llegamos vimos lo que Grace había
hecho. Intentó suicidarse. Sí, sé que es duro oírlo, pero es lo que pasó. Y
bueno ahora confío en que esté bien, pero quería decir que lo que hizo fue
gracias a todas y cada una de las críticas que recibe por el simple hecho de
estar conmigo. Chicas, estoy bien. No tenéis que preocuparos. Sé que queréis lo
mejor para mi, pero obligándome a ver como una de las personas más importantes
de mi vida se apague delante de mí.- Liam tenía lágrimas en los ojos. Mi
teléfono vibró en mi bolsillo y miré disimuladamente el mensaje.
Jamie
Campbell: Le está subiendo la fiebre y no hace más que llamarte a ti, a su
padre y a Liam.
Hicimos un pequeño descanso y le mostré el
mensaje a Liam. Él se limitó a correr hacia la puerta y cerrar de un portazo.
-¿A dónde va Liam? La entrevista no ha acabado.-
dijo Anna con una sonrisa realmente forzada.
-Va a casa. Grace tiene fiebre y quiere estar con
ella.
-Oh vaya, espero que se recupere. Bueno chicos,
¿volvemos?
Para ser sincero, no quería volver. Quería irme a
casa y cuidar de Grace. Pero sabía que verla así sin Eleanor para apoyarme y
decirme qué hacer sería demasiado duro.
Narra
Grace
Cuando volví a despertarme oí la preocupada voz
de Jamie hablando con Liam. ¿Liam estaba aquí? Intenté incorporarme pero un
nuevo mareo me obligó a dejarme caer sobre la almohada.
-Liam…- dije con un hilo de voz.
-Estoy aquí cariño, ¿cómo sigues?
-Tengo frío.
-¿Mucho frío?
-Sí.- dije estremeciéndome. Me sentía en el polo
norte. Abrí los ojos y la tenue luz de mi habitación me molestó la vista, pero
no me importó. Alcé las manos con dificultad y él me ayudó a levantarme.
-Liam, ¿has hablado con mi madre y mi padre?
-Sí, cariño. No va a poder venir desde Nashville
hasta dentro de unos días.- dijo tratando de tranquilizarme.
Después de que los chicos volviesen, Tom nos
montó a Liam, a Louis, a Jamie y a mí en su coche y nos llevó al hospital. Tuve
la suerte de no sentir ganas de vomitar en todo el trayecto. Llevaba una simple
sudadera y unas mayas sobre el pijama y me estaba muriendo de frío. Liam no me
había soltado desde que habíamos salido de casa, pero yo casi no tenía fuerzas
para levantar la cabeza. Una vez en el
hospital estuvimos esperando unos largos veinte minutos, en los que Louis y
Liam le contaron a la recepcionista lo que pasaba, hasta que una amable doctora
salió a atendernos.
-Hola chicos, soy la doctora Sarah Fray. ¿Grace?
Ya puedes pasar. Y no quiero ser repelente, pero, ¿alguno de estos chicos es
familiar tuyo?
-No exactamente. Soy su novio.- dijo Liam dando
un paso adelante.
-Pues lo siento mucho, pero no va a poder entrar
con ella. Al ser ella menor de edad debe entrar algún familiar o tutor legal.
-Pero es que no lo entiende. Sus familiares están
ahora mismo en Estados Unidos. ¿No puede hacer una excepción?- dijo Jamie
desesperado.
-Hola, yo soy su tutora legal.- dijo Taylor en ese
momento entrando en la sala de espera. Levanté la cabeza y arqueé una ceja
después de grandes esfuerzos. Ella cogió mi mano y siguió a la enfermera a la pequeña
salita. Nos hizo sentarnos y apoyé mi cabeza en el hombro de Taylor.
-¿Estás mareada?- me preguntó preocupada.
-Un poco.
-Grace, siento tener que decírtelo pero tienes
que levantarte. Según el informe que me han dado, puedes tener tétano. La
fiebre y los mareos son síntomas normales.- me dijo la doctora Fray.
-¿Y qué se supone que va a pasar ahora?- pregunté
con un hilo de voz.
-Pues de momento vas a tumbarte en esa camilla y
a respirar hondo mientras yo voy a por la inyección. En unas horas estarás
bien.
Hice lo que me indicaba y Taylor acercó una silla
a la camilla. Empecé a respirar profundamente y poco a poco mi mareo se iba
disipando. Ya no me molestaba la luz y el frío iba disminuyendo. No había
comido desde la noche anterior y una vez pasado el mareo el hambre empezaba a
aflorar. La doctora llegó una vez pasados diez minutos con una pequeña
jeringuilla e indicó que mirase a otro
lado y que Taylor me distrajese. La miré y ella sonrió para darme ánimo.
-Tay, ¿me cantas?
-Vale cielo, ¿qué quieres que te cante?
-¿Puedes cantarme She’s
my kind of rain?
-Por supuesto.- respondió. Empezó a entonar
mientras la doctora introducía la jeringuilla en mi brazo. Cuando salimos era
más que evidente que el color volvía poco a poco a mi cara y el mareo había
desaparecido completamente. Liam alzó la vista y corrió a abrazarme. Le devolví
el abrazo por primera vez en veinticuatro horas y sonreí.
-Leeyum, vámonos, tengo hambre.
-¿Te acaban de poner una inyección y ya quieres
tema?- dijeron Jamie y Louis sarcásticamente.
-Idiotas, no de eso. Llevo casi veinticuatro
horas sin comer y quiero una hamburguesa. ¿Me lleváis vosotros a McDonalds o
nos vamos Taylor y yo solas?- dije entre risas.
En el camino a casa Taylor me explicó que mis
padres habían resuelto el tema de la tutoría legal hacía un par de semanas. Mientras
no estuviese con ellos y hasta que cumpliese dieciocho años estaría a cargo de
Taylor.
-Y no olvides que eres como mi hija.- dijo Louis
sin apartar la vista de la carretera. Sonreí.
-Tommo, ¿qué pensará Eleanor?
-Ella y yo compartiremos la tutoría.- respondió
Taylor. La miré y ella sonrió. A mi lado, Liam cogió mi mano y la apretó.
Ahora, más que nunca, éramos como una gran
familia.
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