martes, 3 de septiembre de 2013

Capítulo 10: I want you to rock me.

Llevaba casi diez horas durmiendo. Me desperté a tiempo para arreglarme un poco antes de bajarme del avión. Aterrizamos y encendí el móvil. No tenía ningún mensaje, pero esperaba no tener que llamar a los chicos para que me fuesen a buscar. Rodeé mi colgante con los dedos y bajé del avión. En la terminal me esperaban las doce personas que me hacían feliz en Inglaterra. Tenían una pancarta enorme en la que se leía “Bienvenida pequeña chica sureña. Feliz cumpleaños”. Me quedé paralizada en la puerta. Quería saborear ese momento. Y ver todas y cada una de sus caras.
Eleanor, Perrie, Taylor, Julia, Nai y Noe sonreían. Era evidente que los chicos se estaban controlando para saltar y alzarme en brazos. Pero, sin duda, la sonrisa más radiante de aquella sala en aquel momento era la de Liam. Ladeé un poco la cabeza evaluando la distancia entre todos ellos. Sí, podrían cogerme. Retrocedí un par de pasos y salté. Todas sus manos se alzaron para frenar mi caída y poco a poco empezamos a apretar creando un abrazo de grupo, de esos que yo tanto echaba de menos.
Entre todos cogieron mis maletas y mi bolso de mano. Zayn intentó cogerme el móvil, pero no le dejé. Ambos reímos mientras Louis empujaba a Liam a mi lado. Éste pasó un brazo por mis hombros y me dio un beso en la coronilla. Había cámaras y prensa en el aeropuerto. Nos metimos en el coche. Allí me besó. Fue un beso dulce con el que podías sentir las sonrisas de todos al verlo. Me acarició la mejilla y abrió poco a poco la boca. Sonreí mientras me separaba de él y le daba un beso en la mejilla.
-Yo también te he echado de menos mi pequeño BatLiam.- dije mientras le abrazaba. Apoyé mi cabeza en su hombro y me dejé llevar hasta que llegamos a casa. Cogí las maletas y subí a mi habitación seguida por las chicas. Deshicimos las maletas con el sonido de la lluvia de fondo. Fui sacándolo todo y dejando los regalos dentro del armario. Esa noche los chicos tenían concierto así que preferí esperar al día siguiente para dárselos. Entonces, se fue la luz.
Había dejado el móvil encima de la cama, pero estábamos sumidas en una oscuridad tan total que me daba miedo darme con el borde de la cama. Sentí una mano que se aferraba a mí y di un salto. Oí una risita a mi espalda y unos brazos me rodearon aprisionándome. Ahogué un grito y oí voces subiendo las escaleras. Poco a poco, las luces del pasillo se fueron encendiendo y en la puerta aparecieron Tom y Niall con una tarta enorme de chocolate cantando a coro con los demás el cumpleaños feliz. Miré a ver de quién eran los brazos que me tenían agarrada y empecé a reír cuando me di cuenta de que era Zayn. Pedí un deseo y soplé las velas. Perrie me dio un beso en la mejilla y me puso nata en la nariz. Empecé a reírme como una loca mientras huía de Louis y de su mano llena de tarta. Empecé a correr hacia el jardín y noté como la lluvia empezaba a empaparme. Pero esta vez yo llevaba ventaja.
 Cogí la manguera y abrí la primera llave. Esperé a que Louis saliera. Tanto él como el resto de los chicos llevaban trozos de tarta en las manos. Todas las chicas corrieron a mi lado y me dijeron brevemente que eso era de otra tarta. Sonreí y sacudí la cabeza. Apunté directamente al pecho de Louis y el gritó dando por empezada la batalla. Disparé mientras esquivaba trozos de tarta. Uno me dio de lleno en el brazo y castigué a Tom con un chorro a presión en la nariz. Él cayó sentado riendo mientras levantaba la mano indicando que le había “matado”. Poco a poco fueron cayendo todos. Hasta que solo quedamos Louis y yo. El tenía una bola de barro en la mano y yo seguía armada con la manguera. Aproveché el segundo en el que esbozó una sonrisa de suficiencia para cambiar el chorro a presión para larga distancia. Al estar solo a dos metros podía vencerle fácilmente. Bajé lentamente la manguera y apunté. El volvió a sonreír y apreté el botón. El chorro le dio directamente en el bajo vientre y se arqueó hacia delante. Cerré el agua y levanté el brazo. Había ganado. O eso pensaba.
Liam me agarró inmovilizándome y me echó un cubo de agua encima. Forcejeé y empecé a darle puñetazos en el abdomen. Él me puso la zancadilla y mi espalda dio contra el césped mojado. Liam cayó sobre mí y empezó a hacerme cosquillas. Reí y seguí dándole puñetazos hasta que él deslizó sus dedos bajo mi camiseta empapada enviando descargas eléctricas a todos y cada uno de los extremos de mi cuerpo. Di una pequeña sacudida y él se dio cuenta. Sonrió y volvió a hacerme cosquillas mientras ambos reíamos.
-Ríndete, McGraw. Te voy a ganar y lo sabes. Ríndete.
-Nunca, ni en un millón de años, Payne.- y me arqueé. El no esperaba ese movimiento y aproveché su instante de confusión. Podía oír los vítores de todos y a Louis instando a Liam para que ganase. Pero ya yo no estaba debajo de él. Giré sobre mí misma y me tumbé boca abajo en su espalda. Los vítores continuaron mientras Liam decía la tan deseada frase.
-Me rindo. Tú ganas Grace, tú ganas.- me levanté triunfal mientras las chicas agitaban sus brazos y chillaban. Liam me abrazó y yo enterré mi cara en su pecho. Estaba empapado. Estábamos empapados. Oímos un trueno y nos apresuramos a entrar. Las chicas habían dejado toallas en la puerta. Todos los cumpleaños pasaba igual, así que esa era una manía que habíamos cogido. Me abrigué con una toalla y vi como una camiseta negra caía a mi lado. El torso desnudo de Liam me abrazó cubriéndome con su toalla también. Me di la vuelta y me puse de puntillas para encontrar sus labios. Deslizó sus manos a mi cintura y me atrajo hacia él. Éramos conscientes de que los chicos pasaban por detrás pero no nos importaba. Seguimos besándonos hasta que empezamos a tiritar de frío. Nos habíamos dejado la puerta abierta. Se separó de mí con una sonrisa y cerró la puerta. Lo examiné de arriba abajo todavía sin poder creerme que estuviese de nuevo con él. Cuando se giró para volverse corrí a sus brazos y él me abrazó. Subimos las escaleras y yo me fui a mi habitación. Me metí allí y me puse ropa seca mientras me secaba el pelo con un secador. Cuando estuvo del todo seco me dirigí a la habitación de Noe. Toqué suavemente y ella me pidió que entrase. Me senté a su lado en la cama y la abracé. Sabía que estaba aún confusa por lo de Ed y pensaba ayudarla.
-¿Cómo estás?- le dije, tanteando el terreno.
-Bueno, bien, pero aún sigo dándole vueltas al tema de Ed si es eso lo que preguntas.- me dijo. Me contó que las cosas con Tristan iban bien, pero que ahora que sabía esto no estaba segura de si podría seguir viviendo en la misma casa. Tampoco podría irse con Tristan, ya que él vivía con su madre y ella no lo aprobaría, así que solo podía quedarse aquí o volver a Nashville. Y Nashville ya no era tan seguro como siempre. Seguimos hablando durante una hora y media o así hasta que vino Eleanor a recordarnos que era mi cumpleaños y que abajo había un par de regalos y una tarta esperando. Bajamos entre risas al salón y allí nos sentamos en el sofá. Empezamos a comer tarta y les conté todo lo que había pasado en Nashville omitiendo los pequeños detalles relacionados con Evan. Ellos me contaron todo lo que habían hecho esa semana, poniendo especial énfasis en recalcar la pesadez de Liam.
-Todo el santo día “¿ha llamado Grace?” “Echo de menos a Grace” “¿Cuándo vuelve Grace?”. De verdad, peque, no te vuelvas a ir así porque soy capaz de amordazarlo y encerrarlo en su habitación.- se burló Louis. Me reí con él mientras me acurrucaba un poco más al lado de Liam. Él se puso colorado y seguimos hablando. Esa noche los chicos tenían concierto, así que tuvimos que subir a recoger un par de cosas antes de salir. Yo me di una ducha rápida y me puse unos vaqueros con una blusa blanca. Me ondulé el pelo y me puse el colgante que me habían regalado mis padres. En aquel momento sonó mi móvil y el nombre de Ed iluminó la pantalla.
-Buenas pelirrojo.
-Hola peque, feliz cumpleaños. ¿Qué tal todo?
-Genial, hemos hecho la tradicional guerra de todos los cumples.
-¿Y quién ha ganado esta vez?
-Mi equipo.
-¡Anda! ¿En serio? ¡Felicidades!
-Gracias, gracias. ¿Y a ti cómo te va?
-Pues todo va genial, sabes que adoro estar de gira. Anoche tocamos en Los Ángeles, y Dios, Grace, fue increíble. Impresionante.
-Me alegro un montón por ti. ¿Cuándo vuelves? Te echamos muchísimo de menos.
-¿Todos?
-¡Claro que sí!
-¿Incluso Noe?
-Sabes que sí. Quizá no de esa manera, pero deberías saber que eres uno de sus mejores amigos.
-El problema es que yo no quiero ser sólo su amigo.
-Lo sé. Pero tienes que entender que está con Tristan, y por lo visto les va bien.
-Hace tiempo que lo he entendido, Grace. Y eso es lo que me duele.
-Lo siento mucho Ed.
-No es tu culpa. No te preocupes.
Taylor entró en mi habitación para avisarme de que debíamos bajar ya. Saludó a Ed y colgamos. Liam me agarró del brazo y tiró de mí para que me sentase con él en el coche. Fue un momento bastante cómico ya que casi me caigo encima de él y estuvimos riendo durante todo el camino. Cuando llegamos los chicos se fueron a afinar y nosotras aprovechamos para hacer alguna tontería en el fotomatón del backstage. Nos dirigimos a la mesa del catering y yo me quedé un poco atrás leyendo el mensaje que acababa de recibir.
Liam: Vente a mi camerino. Es importante.
Me inventé una excusa rápida y se la puse a las chicas antes de encaminarme al camerino. Que sería tan importante que quería verme a solas. Llegué y toqué la puerta. Entré y me encontré a Liam apoyado en la pared trasteando en el móvil. Me apoyé a su lado y le di un beso en la mejilla. Él como respuesta me rodeó con un brazo y me dio un beso en la coronilla.
-Espero que no estés twitteando que estás solo en un camerino conmigo.
-¡Claro que no! No soy tan estúpido.- dijo dejando el móvil en la mesilla. Me acercó hacia él y me besó. Yo entrelacé mis manos alrededor de su cuello y lo atraje hacia mí poniéndome de puntillas y estirando el cuello. Sabía que me arriesgaba a tener una contractura pero no me importaba. Nada exterior importaba cuando estaba con Liam. No importaban sus fans, no importaba lo que pensasen de nosotros. No importaba más que nosotros dos. Noté como sus manos bajaban lentamente por mi espalda para que segundos después me alzase y me colocase en su cadera. Esta vez, quien tenía que estirar el cuello era él. Me eché hacia atrás haciéndome un moño lo más rápido posible para volver a fundir mis labios contra los suyos. Sentí que él se giraba y andaba. Mi espalda golpeó el cuero del sofá y yo me arqueé para reducir el impacto. ¿O quizás me arqueaba de placer? No lo sé. Solté mis manos y las bajé al borde de su camisa. Tiré y él me dejó quitársela. Acaricié sus abdominales lentamente. Él se estremece y sonríe contra mi boca. Empieza a desabrochar los botones de mi camisa uno a uno. El contacto de mi piel desnuda con el aire me provoca un escalofrío, que es sustituido por una oleada de calor repentino. Él se separa de mi con violencia echándose hacia atrás con expresión culpable.
Narra Liam
Separarme de ella me cuesta, me cuesta más que nada en este mundo. Grace me mira extrañada, con esa cara tan graciosa y a la vez seductora. Nunca le he dicho nada pero me cuesta horrores resistirme cuando se muerde el labio y frunce el ceño. Sé que es perfectamente capaz de usarlo solo para fastidiarme. En ese momento dio un paso hacia mí y yo levanté la mano para indicarle que parase. Teníamos que parar en aquel momento o sería demasiado para los dos.
-¿Se puede saber qué demonios te pasa?
-Grace tenemos que parar. Ahora mismo.
-Pero, ¿por qué?
-Porque siempre pasa igual. Llegaremos al punto en el que tendremos que parar y yo te diré “solo tienes que avisarme” y tú dirás “es que sabes que no seré capaz de pedirte que pares.”- había avanzado mientras hablaba. La tenía justo delante. Alargó una mano y acarició mi brazo.
-¿Y si ahora no quiero ser capaz de pedirte que pares?- eso no me lo esperaba. Abrí la boca sorprendido y ella aprovechó para besarme. Rodeé su cintura y la atraje hacia mí. No estaba seguro de si ella estaba realmente preparada o si se iba a echar atrás en el último momento. Empezamos una especie de carrera y nuestros pantalones cayeron al suelo casi a la vez. Me quité los zapatos pisándolos por el talón y ella hizo lo mismo. Me separé de ella y me dirigí a uno de los cajones de la mesita.
-¿Pero y ahora qué haces?
-Sé que la idea de tener un pequeño Liam Payne es muy tentadora, lo es incluso para mí, pero Grace, acabas de cumplir diecisiete años.
-¿Un pequeño Liam Payne? ¿Y por qué no una pequeña Grace McGraw?- reí ante su ocurrencia. ¿Tener hijos con Grace? Sería un sueño, pero acababa de cumplir diecisiete años, y ambos sabíamos que necesitaba centrarse en vivir mientras aún le quedase juventud.
-Está bien. Podríamos tener un pequeño Tim Payne que sería la viva imagen de su padre y tendría los ojos de su madre.
Ella me miró con los ojos brillantes. Aquella era su fibra sensible. Rompí el plastiquito y desenrollé su contenido. Sonreí y ella arqueó una ceja. Tendría que ponérmelo yo. Y así lo hice. Volví a besarla, esta vez con furia. Ella soltó un gritito y caímos al suelo. Podía notar su cuerpo bajo el mío recorrido por pequeñas descargas eléctricas. Pero yo también quería divertirme un poco. Mi mano desciende con cuidado hasta el borde de sus braguitas y tiro de ellas. Con cuidado, le doy un pequeño adelanto de lo que va a venir luego. Ella abre mucho los ojos y deja escapar un gemido ahogado. Sonrío. Y la vuelvo a alzar en brazos. La golpeo con cuidado contra la pared.
-Esto es taaaaaaaaaan de 50 sombras de Grey.- me dice burlona. Me muerde el labio con fuerza y aprieta. Noto el sabor metálico de la sangre. Pero no siento dolor. Sólo excitación. Me separo unos centímetros y la observo. Tiene pequeñas gotitas de sangre en la barbilla. Las recojo con la lengua y vuelvo a besarla. Ella me devuelve el beso con una mezcla entre dulzura y furia. En ese momento podría haber un terremoto y nosotros no nos enteraríamos.
Narra Grace
Resbalamos hasta el suelo y allí nos quedamos sentados. Me acerca a él y me pone bajo su cuerpo. No me voy a echar atrás pero tampoco voy a negar que estoy nerviosa. El me mira y me besa dulcemente. Sonrío para darle a entender que todo va bien. Acaricio su espalda y él hace lo mismo con mi estómago. Cambia de postura y nuestras caderas quedan a la misma altura. Me erizo y jadeo. Mis nervios aumentan.
-Grace, ¿estás totalmente segura? No quiero hacerte daño.
-Hazlo. Estoy segura.
-No quiero hacerte daño
-Ambos sabemos que es probable que me duela. Hazlo.
-Tú limítate a decirme si te duele, por favor.- y entonces lo siento. Es imposible describirlo haciéndole justicia. Notó un pequeño pinchazo y se me escapa una lagrimita. Pero eso es todo. Algo cambia en mi interior. Cientos de imágenes empiezan a danzar por mi mente. Son todos recuerdos felices, recuerdos que admiraba con cariño.
-Va Grace dímelo. ¿Si se te declarasen con una canción cuál te gustaría que fuese?
-Liam no seas plasta.
-Te echo de mi habitación, lo prometo.
-Ambos sabemos que no puedes.
-Venga dímelo.
-No. Pesado. Buenas noches.
Le besé y me dispuse a dormir. En realidad iba a decírselo pero me encantaba jugar con él. Cuando sentí que podía estar a punto de dormir lo solté.
-¿Liam?
-¿Sí?
-Mine. Moriría si se me declarasen con Mine.
Sentí como salía de mí. Me sentía llena, feliz, completa. Abrí los ojos y me encontré con su sonrisa. Era la sonrisa más bonita del mundo. Y era mía. Sólo mía. Se sentó con las piernas cruzadas y me sentó encima de él. Empezó a juguetear con mi pelo y me besó dulcemente. Colocó sus manos en mi cintura y comenzó a hacer movimientos circulares con los pulgares. Era uno de los mejores masajes que me habían dado en la vida.
-¿He hecho mucho el ridículo?
-A ver, para ser tu primera vez no ha estado nada mal. Pero eso no quita que mejorarás con la práctica.
-Que cerdo eres.
-No creo que estés en posición de hablar. A ver, repite eso.
-Cerdo.
-Puede, pero yo te llevo ventaja.- y me giró bruscamente. Una corriente eléctrica me recorrió el cuerpo cuando entró de nuevo catapultándome al clímax. Grité de puro placer y el empezó a reír. Echó la cabeza hacia atrás y yo me vengué. Descargué mi cabeza sobre su clavícula y mordí a la vez que succionaba. El gimió y me echó hacia atrás, pero el mal estaba hecho. Un pequeño círculo rojo brillante decoraba su clavícula. Me miró con deseo y se acercó rápidamente. ¿A rematar quizás? Sonreí y su expresión se suavizó. Me dio un dulce beso y tiró el preservativo a la papelera. Su móvil empezó a sonar pero se resistía a cogerlo. Le di otro corto beso y me levanté. Lo cogí y miré la pantalla. Zayn. Alargué la mano y Liam cogió el móvil.
-Liam tío, ¿recuerdas ese pequeño dato de que tenemos un concierto en media hora? ¿Dónde demonios estás?
-Ya voy, ya voy. Relájate.
-Pues mete el turbo, que hay que calentar.
Me sonrió y me pasó la ropa yo hice lo mismo y nos vestimos en silencio. Cogí un cepillo y me peiné. Mi pelo estaba hecho un desastre, así que me lo recogí en una cola de caballo. Al menos ahora podría disimular un poco más. Liam me quitó el cepillo de las manos y se arregló un poco el pelo él también. Allí delante del espejo me abrazó por detrás y apoyó su cabeza en mi hombro. Ambos miramos al espejo y sonreímos. Nos veíamos tan bien juntos. Él me cogió de la mano y caminó hacia la puerta. Apagamos las luces y empezamos a andar por el pasillo. En silencio. Era feliz. Y sabía que él también. Llegamos a donde estaban todos esperando y paramos para darle emoción al momento. Ellos analizaron la situación y sacaron sus conclusiones lentamente. Llegábamos tarde. Solos. Cogidos de la mano. Sonrientes. Y del cuello de la camiseta de Liam sobresalía una pequeña mancha que estaba volviéndose morada. Louis fue el primero en darse cuenta. Abrió los ojos como platos y acto seguido lo hicieron los demás. Nosotros empezamos a reír y ellos nos dieron un abrazo. Los chicos salieron a dar el concierto y nosotras y Tom nos quedamos como siempre en un lateral bailando y disfrutando el concierto. Después de una hora de concierto llegó el momento de las preguntas de Twitter, pero esta vez cambiaron un poco. Hicieron que todo el recinto cantase el cumpleaños feliz para mí y comenzaron las preguntas. Respondieron unas cuantas y entonces alguien pidió un monólogo de Louis. Él sonrió con malicia y miró hacia donde estábamos.

-Bueno, yo me estoy planteando algo, y me gustaría saber vuestra opinión… ¿No pensáis que Liam está como muy alegre hoy?  

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