Oímos el sonido de las llaves
tintinear y nos levantamos de una sola vez corrimos a la puerta intentando
esquivar los empujones de Niall. No nos importaba que fuesen las cuatro de la
mañana, ni nos importaba habernos quedado despiertos esperando toda la noche.
No nos importaba tener ensayos, sesiones de fotos, entrevistas o lo que fuese al
día siguiente. Nada. No importaba absolutamente nada. Solo importaba que en
pocos segundos se abriría esa puerta y parecería Nai por ella.
La puerta se abrió lentamente y
la oímos hablar en susurros. Perrie ahogó una carcajada y abrió la puerta de un
tirón. Nai se quedó mirando confusa durante un segundo pero su expresión cambió
cuando vio a Niall. Saltó sobre él y los dos cayeron al suelo con un golpe
sordo. Los demás nos empezamos a reír de la escena y casi no caímos en la
cuenta de que Justin estaba en la puerta. Cuando pasó la euforia y nos
percatamos, la casa se sumió en un silencio incómodo. La mirada de Niall iba de
Nai a Justin y de Justin a Nai.
-Nai, te he traído a
Inglaterra, no esperarás que encima te baje las maletas del coche.- adivinamos
un cierto tono de irritación en su voz pero decidimos pasarlo por alto. Nai
hizo amago de salir a por el equipaje pero Niall posó una mano en su estómago.
Salió detrás de Justin y volvió un poco más tarde con un bolso de viaje.
Miramos a Nai arqueando una ceja y ella sacudió la cabeza para restarle
importancia. Poco a poco, fuimos subiendo a las habitaciones. Entré en la mía y
me tiré en la cama. Ni siquiera me esforcé en retirar las mantas. Apoyé mi
cabeza y cerré los ojos cuando noté que algo me acariciaba la espalda. Abrí los
ojos y me giré sobre mí misma para ver a Liam sentado sonriéndome.
-Tengo sueño, Liam.
-Lo sé. Pero es que hoy tocaba
dormir en mi cuarto.
Gruñí y me acurruqué en un lado
de la cama. Miré el reloj. Las cinco de la mañana. Liam se tumbó al lado mío y
me abrazó. Me di la vuelta y le di un beso. Él sonrió y enterró su cabeza en mi
cuello para quedarse dormido. Le miré durante unos minutos y luego, me dormí yo
también.
Me desperté con gritos desde el
otro lado del pasillo. No tenía ni idea de qué hora era y tampoco tenía ganas
de mirar el reloj. ¿Cuánto había dormido, cinco minutos? Me revolví con mi
habitual mal humor vespertino y me acurruqué aún más entre los brazos de Liam.
él se sacudió para acomodarse y pestañeó soñoliento mientras fruncía el ceño. Se
oyó otro grito y un estrepitoso golpe al final del pasillo. Nos incorporamos de
golpe mirándonos y salimos de la cama. Abrimos la puerta y descubrimos que no
éramos los únicos que nos habíamos alertado por el ruido. Todas las puertas se
estaban abriendo simultáneamente y los chicos salían de ellas. La puerta del
final del pasillo se abrió y Niall asomó la cabeza mientras se reía a
carcajadas. Estaba rojísimo y, por lo que alcancé a ver, sin camiseta. Alcé una
ceja y él sacudió la cabeza como para quitarle importancia al asunto.
-A ver, relajaos, sólo le hemos
dado un golpe a la cama. Venga, a dormir.
-Nialler, ya sé que el que Nai
haya vuelto es impresionante y todo eso, todos estamos pletóricos, pero
queremos dormir.- le dijo Louis.
-Los gritos son suyos no míos.-replicó
Niall. Cerró la puerta y nosotros volvimos a la habitación. Se colaba algo de
luz bajo las cortinas así que me acerqué y las retiré levemente. Estaba amaneciendo.
Puse los ojos en blanco y noté los brazos de Liam abrazándome por la espalda. Sonreí
levemente y apoyé mi cabeza en su pecho mientras cerraba los ojos. El me besó
la sien y me mordió suavemente la oreja.
-¿Te das cuenta que es la
primera vez que vemos amanecer?- me susurró en el oído. Abrí los ojos y me di
la vuelta para posar mi boca sobre la suya. Él hundió las manos en el hueco de
mi cuello y me acercó a él. Sin saber cómo ni cuándo nos tiramos en la cama y
seguimos besándonos. El acariciaba mi espalda y yo deslizaba mi mano en su
abdomen desnudo. Poco a poco la intensidad de nuestros besos fue disminuyendo
hasta que finalmente nos quedamos dormidos.
Nos despertamos a alguna hora
del día y bajamos a la cocina a prepararnos algo de desayunar. El piso de abajo
estaba realmente frío y me estremecí. Se notaba que estaba acabando el verano. Liam
preparó café y yo me dediqué a hacer tostadas. Perrie bajó restregándome los
ojos y nos saludó mientras abría la nevera y cogía un brick de zumo de naranja
y se servía un vaso. Desayunamos juntos y hablamos de todo hasta que oímos que
llamaban al timbre. Liam cogió una de las sudaderas que había en la entrada y
abrió la puerta.
-¡Tristan! ¿Qué tal?
-Bien, muy bien, gracias. Eh...
¿Noe está despierta?
Narra Noe
El bip de mi móvil me despertó.
Normalmente solíamos reírnos de Grace por levantarse de mal humor, pero había
ocasiones especiales en las que yo no me quedaba atrás. Miré el mensaje y me
incorporé de pronto. Abrí los ojos como platos y leí el mensaje una y otra vez
.
Tristan: Noe, estoy en Londres. Tenemos que
hablar. Creo que no es del todo buena idea que sigas viviendo en casa con los
chicos.
Oí el timbre y que alguien
abría. Me puse la primera chaqueta que pillé, bajé la escalera como una
exhalación, aparté a Liam y me planté delante de Tristan con el móvil en la mano.
Él elevó las comisuras de sus labios a modo de saludo, pero no me importó. Estaba
furiosa.
-¿QUÉ SE SUPONE QUE ES ESO DE
QUE NO ES BUENA IDEA QUE VIVA AQUÍ?
-Bueno, relájate. No lo
entiendes. Creo que no es del todo buena idea.
-¿Por qué?
-Oh no lo sé, ¿Ed, quizá?
-¿De verdad crees que te
pondría los cuernos con Ed?
-Sé perfectamente que te atrae.
-¡Igual que a ti te atrae Mary
y nunca te he dicho nada!
-No es lo mismo.
-¿Seguro? Dime, aquella vez que
os liasteis, llevábamos ¿cuánto? ¿Cinco días?
-¡Estábamos borrachos!
-¡Eso no quita que me pusieses
los cuernos! ¡Ni siquiera borracha te pondría los cuernos!
-Noe, no he venido aquí a
discutir.
-No. Has venido a decirme ¿qué?
¿Que me vaya? ¿A dónde? Porque no puedo irme
contigo, y si no vivo aquí viviré en Nashville, estaremos aún más lejos.
-No vas a dar tu brazo a torcer
¿verdad?
-Que bien me conoces.
-Pues entonces tendrás que
elegir.
Mi mundo se desmoronó en un
solo instante. ¿Elegir? No, no podía hacerme eso. Le quería. Pero no lo
suficiente como para abandonar a mis amigos. Y, además, Tristan tenía razón. No
podía dejar a Ed. Una vocecita en mi interior gritaba que a él también le
quería y en el fondo sabía que tenía razón.
-Sabes perfectamente lo que voy
a elegir.
-Lo sé. Así que supongo que
esto es el final.
-Tris...
-No, Noe, no te odio. Te quiero
muchísimo. Pero creo que ambos nos hemos dado cuenta de que esto no va a
ninguna parte.
-Nos veremos pronto, espero.
-Te lo prometo.- Dio un paso
adelante y yo le abracé. Las lágrimas no acudieron a mis ojos y yo sabía por
qué. Habíamos arriesgado mucho saliendo juntos, pero era absolutamente perfecto
que pudiésemos volver a ser amigos. Cuando subió a su coche y desapareció al final
de la calle cerré la puerta y giré ligeramente. Pegué un brinco cuando vi a Ed
detrás de mí. ¿Cuánto tiempo había estado hablando?
Ed intentó esbozar una sonrisa
para consolarme y yo me acerqué a él lentamente. Alargué el brazo y tiré de él
hacia mí y me abrazó. No pensaba hacer nada con él, pero en ese momento
necesitaba un amigo y Ed siempre había estado allí cuando lo necesitaba.
Narra Ed
Lo había escuchado todo. Absolutamente
todo. ¿Noe decía la verdad? ¿Se sentía atraída por mí? Desde que las palabras
habían salido de su boca me había concentrado en que no se me notara la inmensa
felicidad que me invadía. La abracé y le alborote el pelo para darle a entender
que iba a estar allí para ella. Pasase lo que pasase. Cuando nos separamos ella
subió a su habitación y yo me dirigí al salón a coger la guitarra. empecé a
rasguear las cuerdas distraídamente mientras intentaba buscar una melodía en mi
interior.
Narra Grace
Noe me hizo una señal mientras
subía para que la siguiese y eso hice. Apreté la mano de Liam y subí detrás de
ella. Entre en su habitación y nos sentamos en la cama como siempre habíamos
hecho: con las piernas cruzadas.
-¿Crees que he hecho bien?
-¿Dejándolo con Tristan? Eso
solo puedes saberlo tú.
-Es que, Tris tenía razón. Siento
algo por Ed.
-Entonces, has hecho bien. Todos
sabíamos que todo podía ir o bien o mal. Y no ha resultado. Pero ha acabado
bien, cielo.
-Entonces, ¿he hecho bien?
-Yo diría que sí.
-Sólo espero que las cosas no
cambien drásticamente.
-No lo harán. Creéme.
La abracé mientras por los
altavoces de casa empezaba a sonar Die In Your Arms. DJ Malik estaba haciendo
de las suyas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario